lunes, 3 de octubre de 2011

Guión u Obra teatral para niños: El Caserón del Miedo

Teatro Infantil

Teatro para niños

Guiones infantiles, guiones para niños, guiones para alumnos de primaria

Obras teatrales para representar o dramatizar con grupo de niños y alumnos


EL CASERÓN DEL MIEDO

Autor: Ignasi García Barba

ignasigarciab@gmail.com


PERSONAJES

ANA

MARGA

MERCHE

BEA

JAVI

JORGE

MANU

LUIS

SARA




La acción tiene lugar en el vestíbulo de una casona abandonada en estado ruinoso. Está muy oscuro. Hay polvo y telarañas por todas partes. Las paredes, desnudas. Hay muebles esparcidos por aquí y por allá, en bastante mal estado: sillas, mesas, cómodas y objetos diversos que dan al lugar un aspecto tétrico e inquietante. En el centro del escenario, una alfombra vieja y mohosa.

De repente se oye el ruido de una puerta al abrirse. A continuación, murmullos ininteligibles. Después, silencio. La escena se ilumina con luces de linterna procedentes de la izquierda del escenario. A continuación tiene lugar el siguiente diálogo, aún fuera del escenario.



ANA (desde fuera del escenario) - ¿Por dónde vamos?

BEA (desde fuera del escenario, asustada)- Yo me voy

MARGA (desde fuera del escenario)- No lo sé. ¿Tú por dónde quieres ir?

BEA (desde fuera del escenario)- Oye, que os digo que me voy.

ANA (desde fuera del escenario)- Miremos por allí, a ver qué hay.

BEA (desde fuera del escenario, gritando)- ¿¿Es que no me oís?? ¡¡Me quiero ir!!

TODAS (desde fuera del escenario)- ¡¡Chhist!!

MERCHE (desde fuera del escenario) - No hace falta que grites.

BEA (desde fuera del escenario)- Es que no me hacéis caso.

MARGA (desde fuera del escenario)- Echemos un vistazo por allí.



Entran en escena por la izquierda ANA, BEA, MERCHE y MARGA. Detrás de MERCHE, se esconde BEA, que mira asustada hacia todas partes. Todas llevan mochila y una linterna encendida.



MERCHE- Este sitio podrá servir.

ANA- ¿Estás segura?

MERCHE- ¡Es perfecto! Es… grande, hay espacio. Y hay una mesa. Cabemos todas y hasta podremos comer sentadas, mira, ahí hay sillas.

BEA- A mí no me gusta.

MARGA- A mí me gustaría estar más cerca de la puerta.

BEA- Eso, eso, más cerca de la puerta.

ANA- ¿Tenéis miedo?

MARGA- ¿Miedo? ¡Pero qué dices! Lo que pasa es que aquí… no hay ventilación. Y hay mucho polvo.

MERCHE- La verdad es que se nota que hace años que nadie pasa un trapo.

MARGA- ¿Y si hay un incendio? Fijaos en todos estos muebles. Cuanto más cerca estemos de la puerta, mejor.

ANA- Estás muerta de miedo, reconócelo.

MARGA- ¡No es verdad!

ANA- Entonces nos quedaremos aquí.



(Pausa. ANA y MARGA se miran, como retándose)



MARGA- Vale.



MARGA se quita la mochila, la deja en el suelo, la abre y busca algo en su interior.



BEA- Pues yo sí tengo miedo.

ANA- ¡Pues haberlo dicho antes, guapa! Decidimos que vendríamos a pasar aquí la noche, lo decidimos juntas, ¿ya no te acuerdas? ¡Pues ahora te fastidias! Y si no te gusta, lárgate de la pandilla.

MERCHE- No hace falta que le hables así.

ANA- ¡Es que estoy harta! Desde que hemos llegado al bosque no ha dejado de dar la brasa.

MERCHE- Tú no eres quién para decirle que se vaya de la pandilla.

ANA- ¿Pero es que no lo ves? ¡Está cagada de miedo!

MERCHE- Vale, a lo mejor tiene miedo. Pero ha venido, ¿no? Tiene miedo pero aún así está dando la cara, eso sí que es ser valiente. (Mirando a BEA) Ella sabe que si estamos juntas no nos pasará nada, tenemos que confiar las unas en las otras. Ella confía en nosotras y sabe que no le fallaremos, por eso se quedará. (Se acerca a BEA) Te quedarás, ¿verdad?

BEA (después de pensarlo unos instantes)- Sí.



MERCHE le quita la mochila y la deja en el suelo. Después hace lo mismo con su propia mochila. MARGA saca de su mochila un saco de dormir y lo extiende en el suelo. Las otras la imitan.



MARGA- ¿Y ésos? ¿Dónde se habrán metido?

ANA- Es verdad, ya deberían estar aquí.

MERCHE- ¡Cuánta porquería!

MARGA- A lo mejor están en el piso de arriba.

ANA- No vendrán. Ellos mucho bla, bla, bla pero ya veréis cómo al final se rajan, así que a lo mejor no hace falta ni que saquemos los sacos de dormir.

MERCHE- No creo que están en el piso de arriba, oiríamos pasos.

BEA- ¿Tú crees?

ANA (a MERCHE)- ¿Y tú cómo lo sabes?

MERCHE- Pues porque esta casa es muy vieja. El techo es de madera. Y como la madera es vieja, al andar seguro que cruje.

MARGA- ¿Qué tal si vamos a comprobarlo? Que ellos están arriba, digo.

ANA- Si tú quieres…

BEA- ¡Un momento!

MARGA- ¿Qué pasa?

BEA- Creo que he oído algo.

ANA- ¿Dónde?

BEA (señalando el techo)- Ahí.

ANA- ¿Seguro?

MERCHE- Pues vamos a verlo.

MARGA- Seguro que son esos atontaos. Yo voy por ahí. (señala la izquierda)

ANA- Pues yo digo que esos se han rajado y no vienen, pero si queréis vamos a echar un vistazo, yo voy por ahí (señala la derecha) ¿te vienes, Merche?

MERCHE- Vale.

ANA- ¿Y tú, Bea?

BEA- ¿Estás loca? Yo no me muevo de aquí.

ANA- Pues tú verás.



Salen todas por el lado que han escogido, excepto BEA, que se queda sola. Se oye un crujido.



BEA- ¡Esperad, no me dejéis sola! ¡Marga! ¡Margaaa!



Sale corriendo por la izquierda. El escenario vuelve a permanecer casi a oscuras. Pausa. Se oye el ruido muy débil de una puerta al abrirse. Ruido de corriente de aire. A continuación se oyen pasos. De repente se enciende una cerilla. Vemos de forma muy difusa las siluetas de JORGE y MANU - y quizá también su cara- que entran por la izquierda y avanzan con precaución por el escenario. De repente se oye a alguien golpeando tímidamente una puerta. A continuación entra por la izquierda JAVI. Los tres llevan mochilas. MANU es más pequeño que ellos.



JORGE (a JAVI, mosqueado)- ¿Pero tú eres tonto o qué?

JAVI- ¿Qué pasa?

JORGE- ¿Por qué llamas a la puerta?

JAVI- Yo que sé… Por si hay alguien.

JORGE- ¿Quién quieres que haya? ¿Los espíritus de los muertos?

MANU- ¡No digas chorradas!

JORGE- Tú te callas.

MANU- No me da la gana.

JAVI- Se me ha ocurrido que a lo mejor estaban aquí dentro y que si llegábamos así, de repente, a lo mejor se asustaban.

JORGE- ¿Quién?

JAVI- Pues… las chicas.

JORGE- ¡Pero mira que eres plasta! ¡Te digo que ésas no van a venir!

JAVI- Ya, pero, ¿y si han venido?

JORGE- Mira, paso, no quiero discutir contigo. Venga, las linternas.



El escenario se ilumina ligeramente con la luz de sus linternas.



MANU- Pues yo estoy con Javi, a mí no me gustaría que de repente entrara alguien y me diera el susto de mi vida.

JORGE- Yo no me asustaría.

MANU- Ya.

JORGE- ¡Te digo que no me asustaría! Además, seguro que esas pavas se rajan y no aparecen.

JAVI- ¿Y tú cómo lo sabes?

JORGE- Ya verás.

MANU- Pues yo digo que sí van a venir.

JORGE- Tú te callas, piltrafilla.

MANU- ¡Oye!

JAVI- Tío, no le hables así.

JORGE- Es verdad, es un piltrafilla. Pero tiene suerte de que yo soy su hermano, y le voy a enseñar a ser un tío hecho y derecho como yo.

MANU- Pues antes que parecerme a ti, prefiero seguir siendo un piltrafilla.

JORGE- ¡Manu, te estás pasando y te voy a...!

JAVI (interrumpiendo a Jorge y enfocando con su linterna las mochilas de las chicas)- ¡Eh, mirad!



Los tres enfocan las mochilas de las chicas con sus linternas. Pausa.



JAVI- Pues han llegado ellas antes.

MANU (a JORGE)- ¡Toma! ¿Ves como tenía razón?



MANU se echa a reír.



JORGE- ¿Se puede saber qué te hace tanta gracia?

MANU (riendo)- ¿A mi? Nada. ¡Si yo estoy muy serio!

JORGE- A lo mejor no son sus mochilas, Javi.

JAVI- ¿Y de quién van a ser, si no?

JORGE- Pues… (intenta buscar otra explicación pero no la encuentra)

JAVI- Tenemos que reconocerlo, Jorge: han venido y además han llegado antes que nosotros. No lo vamos a tener tan fácil como pensábamos.

MANU - ¿Y ahora qué?

JORGE- Pues nos va a tocar pasar la noche aquí con ellas.

MANU (algo asustado)- ¿En serio?

JAVI- ¡Pues claro! Hasta que una de las dos pandillas se raje y salga por patas.

MANU- Pues ojalá se rajen pronto, porque este sitio no me gusta nada.

JORGE- ¿Tienes miedo?

MANU- ¿Yo? ¡Qué va!

JORGE- Mejor, porque nosotros tampoco tenemos, ¿verdad, Javi?

JAVI- ¿Dónde se habrán metido?

JORGE- Ni idea.

JAVI- A lo mejor están arriba.

MANU- ¿Tú crees?

JAVI- A lo mejor están inspeccionando la casa. Y las casas antiguas siempre se empiezan a inspeccionar por arriba.

MANU- ¿Y tú como lo sabes?

JAVI- Siempre se empieza por el desván, es donde están las cosas más interesantes: baúles con recuerdos, fotos, muebles, trastos…

JORGE- Aquí también hay muebles.

JAVI- Seguro que en el desván hay más cosas. Y más interesantes.

MANU- ¿Y para qué quieres ir allí?

JAVI- Para ver el sitio donde viven los fantasmas de la casa.

JORGE- ¿Fantasmas?

MANU- ¿Qué pasa, Jorge? ¿Tienes miedo? ¡A ver si vas a ser tú el piltrafilla!

JORGE- Cállate, enano.

MANU (burlón, con cantinela)- ¡Jorge tiene miedo, Jorge tiene miedo!

JORGE (amenazador)- Que te doy, ¿eh?

JAVI- ¿Queréis dejar de pelearos? Tenemos que ser respetuosos y estar muy al loro. A los fantasmas no les gusta que la gente se pelee en su casa. Quieren descansar en paz.

JORGE- ¡Vaya chorrada! Yo no creo en fantasmas.

MANU- Pues yo sí.

JORGE- ¿Ah, sí? ¿Y desde cuándo?

MANU- No te importa.

JAVI- Son almas en pena.

JORGE- ¿Qué quieres decir?

JAVI- Que sus almas no pueden descasar en paz por culpa de algo terrible que hicieron cuando estaban vivos. Así que no les metáis más pena en el cuerpo y no os peleéis aquí.

JORGE (burlón)- Ya, pobrecitos. No sigas, Javi, me vas a hacer llorar.

JAVI- Menos cachondeo, que va en serio.



Se oye un crujido de madera en el techo. Silencio.



MANU (asustado)- Ha sonado en el techo.

JAVI- ¿Lo veis? Ya se han mosqueado.

JORGE- Ahí arriba hay alguien.

MANU- ¿Qué hacemos?

JAVI- No lo sé.

MANU- ¿Nos vamos?

JORGE-¡Pero qué dices! Seguramente son las pavas ésas.

JAVI- ¿Y si son los fantasmas?

JORGE- ¿Qué pasa? ¿Tienes miedo?

JAVI- ¡No! Pero un fantasma mosqueado puede ser peligroso.

JORGE- El que no sea un cagao, que me siga.



Inicia una salida por la derecha. Se detiene en el extremo derecho del escenario.



JORGE- ¿Venís o qué?



MANU y JAVI se miran. Finalmente van hacia él y los tres salen por la derecha. Pausa. Se oye un débil aullido, que podría ser provocado por el viento. De repente se ven luces procedentes de la izquierda del escenario. El siguiente diálogo tiene lugar fuera de escena)



BEA (desde fuera del escenario, asustada)- ¿Qué ha sido eso?

MARGA (desde fuera del escenario, nerviosa)- No lo sé.

BEA (desde fuera del escenario, asustada)- ¿Tú también lo has oído?

MARGA (desde fuera del escenario, nerviosa)- Aquí hay alguien.

BEA (desde fuera del escenario, asustada)- ¡Ay, no digas eso!



Se ven luces de linterna procedentes de la derecha del escenario. El siguiente diálogo también tiene lugar fuera de escena:



MANU (desde fuera del escenario, asustado)- Era como… como…

JAVI (desde fuera del escenario, nervioso)- Sí, como una especie de aullido.

MANU (desde fuera del escenario, asustado)- ¿Tú también lo has oído?

JORGE (desde fuera del escenario, nervioso)- ¿De dónde venía?

JAVI (desde fuera del escenario, nervioso)- No lo sé, creo que de ahí, pero no estoy seguro.

JORGE (desde fuera del escenario)- Pues si hay alguien, le encontraremos.



BEA y MARGA entran por la izquierda andando hacia atrás y enfocando sus linternas hacia el lateral izquierdo. JORGE, JAVI y MANU entran por la derecha andando hacia atrás y enfocando sus linternas hacia el lateral derecho. Finalmente sus espaldas chocan, se asustan y gritan. Se les caen las linternas al suelo y las recogen a toda prisa. Finalmente se reconocen.

CHICOS- ¡Vosotras!

CHICAS (al mismo tiempo que los chicos)- ¡Vosotros!

MANU- ¡Ostras, qué susto!

BEA- ¡Ya te digo!

JORGE (chulito)- Eh, eh, nosotros no. Aquí las únicas que se han asustado habéis sido vosotras.



BEA, de puro nerviosismo, empieza a soltarle mamporros a JORGE persiguiéndolo por todo el escenario. JORGE se protege, sin devolverle los golpes.



BEA- ¿Y qué esperabas? ¡Nos habéis dado un susto de muerte! ¡A mí por poco me da un infarto! ¿Es que no sabéis llamar a la puerta antes de entrar?

JAVI- ¿Ves lo que te decía, Jorge? Hay que llamar.

JORGE (esquivando los golpes como puede)- ¿Te quieres estar quieta, niña?

BEA- ¡No me da la gana!

MANU- Oye, deja en paz a mi hermano.

MARGA- ¡Bea, para ya!



BEA, a pesar de que sigue enfadada, deja de golpear a JORGE. Pausa.



BEA (abrazando a MARGA, llorosa)- Estoy muy asustada.

JAVI- Menuda histérica.

MARGA- No te pases. Todos nos hemos asustado.

JAVI- Pero ella se ha puesto como loca.

JORGE- Está cagada de miedo.

MARGA- No es verdad.

BEA- Sí es verdad. Estoy muerta de miedo. (Se echa a llorar) Lo siento, me gustaría ser más valiente. Pero no puedo. (a MARGA) Os estoy dejando en ridículo.

MARGA- No digas eso.

MANU- Yo también tengo miedo.

JORGE- ¿Pero qué dices?

MANU- Es la verdad. A ver si ahora esta pobre va a pensar que es la única.

JAVI- Manu, no tienes por qué ayudarla. Fueron ellas las que se pusieron chulas y nos retaron a pasar aquí la noche. Y encima se reían porque decían que no seríamos capaces.

JORGE- Y no es de nuestra pandilla.

MANU- ¿Y qué? (a BEA) ¿Sabes qué me hacía mi madre cuando era pequeño y me portaba mal?

JORGE- Manu…

MANU- ¿Qué pasa?

JORGE- ¡Que no lo cuentes!

MANU- ¡Lo contaré si me da la gana! (a Bea)- Me encerraba en una habitación oscura. No mucho rato, sólo cinco o diez minutos, pero con eso ya hay de sobra para cogerle miedo a la oscuridad. Una vez mi madre me dejó ahí media hora porque la llamaron por teléfono y se olvidó de mí.

JORGE- ¡Vale ya, Manu!

MANU- ¡No quiero! ¡Tú, cuando hacías algo malo te escondías bajo la cama y no salías hasta que a mamá le pasaba el cabreo!

JAVI- ¿Y tú por qué no te escondías bajo la cama?

JORGE (a Javi, mosqueado- ¡Eso, tú hazle hablar!

JAVI- ¿Qué pasa? ¿No puedo preguntar?

MANU- Él no dejaba que me metiera. Decía que entonces mamá también le vería a él y nos encerraría a los dos en la habitación.

JORGE- Pero esa vez de la media hora fui yo el que te abrió la puerta para que salieras.

MANU- Claro, porque mamá estaba colgada al teléfono en la otra punta del piso y sabías que no te pillaría.

MARGA- Bueno, bueno, no hace falta que os peleéis.

BEA- Gracias por contármelo, Manu.

MANU- De nada.

JAVI- ¿Entonces habéis sido vosotras las que habéis hecho el aullido ése?

MARGA- ¿Nosotras?

JAVI- Sí (Pausa. Se miran) ¿No habéis sido vosotras? (Silencio)

BEA- ¡Ay, madre!

MARGA- Nosotras no hemos hecho nada. Pensábamos que habíais sido vosotros.

MANU- ¡Ay, madre!

JORGE- Pues no, no hemos sido nosotros.



Pausa. Todos se miran inquietos y empiezan a mirar a su alrededor.



MARGA- A lo mejor han sido Ana y Merche.

JORGE- ¿También han venido?

MARGA- Sí. Se han ido por ahí. (Señala la derecha)

JAVI- Pero nosotros veníamos precisamente de allí.

JORGE- Sí, y no hemos visto nada.

MARGA- ¿Habéis subido al piso de arriba?

JORGE- No.

BEA- Pues ellas querían ir al piso de arriba.

JORGE (a Javi)- ¿Lo ves? No eran fantasmas.

MARGA- ¿Fantasmas?

BEA- ¡Ay, madre!

JORGE- Es que Javi ha oído un ruido en el piso de arriba y ha dicho que eran los fantasmas de la casa. Dice que hemos mosqueado a las almas en pena.

MARGA- ¿En serio?

JAVI- Sí. Y puede ser muy peligroso.

MARGA- ¡Venga ya!

JAVI- Sí, sí, tú ríete. Pero todos hemos oído un aullido y ninguno de nosotros lo ha hecho.



Pausa breve



TODOS (menos JAVI)- ¡Ay, madre!

MANU- A lo mejor deberíamos irnos.

BEA- No sería mala idea, yo ya hace rato que lo digo.

JORGE (desde el extremo derecho del escenario)- ¡Os digo que no son fantasmas! ¡Pero si aquí no hay nadie! ¡A ver si os enteráis! ¡Nadie!



Entra MERCHE por el extremo derecho del escenario.



MERCHE- Hola.



JORGE grita, asustado, y se aparta de un salto. JAVI, MANU, MARGA y BEA ríen. Detrás de MERCHE llega ANA.



MERCHE- ¿Qué pasa?

MARGA- Nada, que Jorge estaba diciendo que aquí no había nadie...

BEA- Y de repente apareces tú y.... Es que me parto.

JORGE- Bueno, ya vale con el cachondeíto, ¿no?

MERCHE- Perdona, no quería asustarte.

JORGE- No me has asustado.

ANA (a los chicos)- ¿Cuándo habéis llegado?

JAVI- Hace un rato. ¿Es éste el sitio que habéis escogido para pasar la noche?

ANA (desafiante)- Sí, ¿qué pasa?

JORGE- ¿No hay un sitio mejor?

ANA- Si quieres sube arriba y míralo.

JORGE- Eh, eh, conmigo no te pongas chulita, ¿vale?

ANA- Yo me pongo como me da la gana.

MERCHE- Ana...

ANA (a JORGE)- No tienes narices para subir tú solo, ¿verdad?

MERCHE- Ana, no empieces.

JORGE (a ANA)- ¡Pues claro que tengo!



JORGE va a salir por la derecha pero MERCHE lo detiene.



MERCHE- No pierdas el tiempo, aquello es muy grande, pero las habitaciones son muy pequeñas, no cabríamos todos.

MARGA- ¿Quieres que durmamos todos en el mismo sitio?

MERCHE- No sé... Será más seguro, ¿no?

ANA- ¿En serio pretendes que durmamos con estos idiotas al lado?

MERCHE- Así les controlamos. Imagínate que en mitad de la noche, aprovechando que estamos dormidas, se quieren ir a casa con su mamá porque están muertos de miedo.

JORGE- ¿Pero qué dices?

JAVI- ¿Cómo quieres que nos vayamos? ¡Perderíamos la apuesta!

JORGE- Paso de vosotras, nosotros nos vamos al piso de arriba. (a Manu y Javi) Vamos, chicos.

JAVI- ¿Y sin son ellas las que se largan en mitad de la noche aprovechando que nosotros estamos arriba?

JORGE (pensativo)- Tienes razón. Mejor nos quedamos y así las vigilamos.

ANA (burlona, a Jorge)- Espero que no ronques.

JORGE burlón, a Ana)- Y yo que tú no te tires pedos.

ANA (mosqueada)- ¿Serás...?

MERCHE- ¡Bueno, vale ya! Preparadlo todo deprisa, a ver si se les van a acabar las pilas a las linternas.



(JORGE, MANU y JAVI se quitan las mochilas y las dejan en el suelo. Sacan el saco de dormir y los extienden en el suelo.)



BEA (a Manu)- ¿Y tu padre no hacía nada?

MANU- ¿Cuándo?

BEA- Cuando tu madre te encerraba en la habitación a oscuras.

JORGE (que ha estado pendiente de la conversación) – Mi padre no podía hacer nada porque se había tenido que ir a la guerra con los demás. Por eso mi madre estaba tan nerviosa. Pero cuando la guerra terminó papá volvió a casa y todo volvió a ser como siempre, ¿verdad, Manu?

MANU- Sí.

BEA- Mi padre también fue a la guerra. Le dieron una medalla y todo.

MANU- ¿Ah, sí?

BEA- Sí. Mi madre dice que fue muy valiente y que mató a muchos enemigos.

MANU- ¿Y en qué bando estaba?

BEA- No sé. ¿Eso es importante?

MANU- En las guerras siempre hay dos bandos.

BEA- ¿Cuáles?

MANU- Pues... el de los buenos y el de los malos.

BEA- Mi padre seguro que luchaba en el de los buenos.



Además de los sacos, todos empiezan a sacar otras cosas de las mochilas: cepillo y pasta de dientes, cantimploras, mantas, etc.)



MARGA (a ANA y MERCHE)- ¿Habéis encontrado algo interesante?

MERCHE- Nada. Todo está hecho polvo. Y muy sucio.

ANA- La madera del suelo está medio podrida. Ha habido un momento en que ha crujido tan fuerte que pensábamos que el suelo se iba a hundir.

MERCHE- Pero es muy grande. ¿Alguien sabe qué había sido antes este edificio?

JORGE- Un balneario. Pero lo abandonaron nada más empezar la guerra.

MERCHE- Ahora entiendo por qué hay tantas habitaciones.

JAVI- ¿Habéis subido al desván?

ANA- Sí, y no había nada. Sólo agujeros en el techo. Y entraba mucho frío.

JAVI- ¿Y no habéis gritado en ningún momento?

MERCHE- No. ¿Por qué?

MARGA- Aquí abajo hemos oído como un aullido. ¿No habéis sido vosotras?

ANA- No.

MANU- Son los fantasmas.

MERCHE- ¡No son fantasmas! ¡Los fantasmas no existen!

MANU (más asustado aún)- Pues a lo mejor son zombis.

MERCHE- ¡Estoy harta de vuestras historias de miedo! ¡Todo tiene una explicación lógica!, ¿entendéis? Así que dejad de pensar como críos.

JAVI- Todo el mundo sabe que este sitio está embrujado.

JORGE- Es verdad. Nadie quiere acercarse por aquí cuando hay luna llena. Se oyen gritos y lamentos.

JAVI- Y llantos.

MARGA- Tienen razón, Merche. Y hasta cuando no hay luna llena, pasan cosas raras. Toda la gente que ha estado aquí dentro cuenta cosas que te ponen los pelos de punta.

ANA- ¿Te acuerdas de Andrés, el dueño del restaurante? Pues una vez, buscando setas, se perdió en el bosque, vino a parar aquí y tuvo que quedarse para pasar la noche, porque además llovía mucho. Pues al día siguiente, cuando volvió al pueblo, estaba asustadísimo y decía que se le había aparecido la Muerte.

JAVI. Y esa misma noche le dio un infarto en su casa que por poco lo mata.

MERCHE- Andrés tiene mal el corazón, todo el mundo lo sabe. Además, si es tan peligroso venir aquí... ¿Por qué habéis querido venir aquí a pasar la noche, y precisamente hoy, que es luna llena?

MARGA- Merche, no empieces otra vez.

ANA- Ya lo sabes, Merche, teníamos que demostrar a estos atontaos...

JORGE- ¡Eh, eh!

ANA- ... que no somos unas pánfilas, a ver si así dejan de decir chorradas sobre nosotras y se dan cuenta de que tenemos más narices que ellos.

JORGE- Eso aún está por ver, niña, que la noche es muy larga. (A MERCHE) Y tú no te quejes que la idea de venir a pasar la noche aquí fue vuestra, no nuestra.

MERCHE- ¿De verdad pensáis que estáis demostrando algo con esto?

JORGE, MARGA, ANA y JAVI (al mismo tiempo)- ¡Sí!

MERCHE (a BEA y MANU)- ¿Y vosotros qué? ¿No decís nada?



Durante la conversación anterior BEA y MANU se han metido en sus respectivos sacos y ahora duermen muy cerquita la una del otro.



MARGA- No me lo puedo creer. ¡Se han dormido!

ANA- Con lo asustados que estaban.

JORGE- Oye, que mi hermano no es ningún piltrafilla, ¿eh?

JAVI- ¡Qué morro! ¿Y por qué no se lo dices a la cara?

JORGE- Para que no se lo crea demasiado.

MERCHE- Pues si ellos se han podido dormir, nosotros también. Venga, a los sacos y a dormir.

JORGE- Oye, a nosotros no nos des órdenes.

MERCHE- Pues haced lo que os dé la gana.



MERCHE, ANA i MARGA se meten en los sacos de dormir. JORGE y JAVI se miran, indecisos.



JAVI- ¿Qué hacemos?

JORGE- Pues... meternos en los sacos. Pero porque queremos, no porque ellas nos lo ordenen.



JAVI y JORGE se meten en sus respectivos sacos de dormir. JORGE empieza a buscar algo en su mochila.



JORGE (contrariado)- Vaya.

JAVI- ¿Qué pasa?

JORGE- Me he dejado la manta en casa.

JAVI- ¿Y qué vas a hacer?

JORGE- Fastidiarme. ¿Qué quieres que haga? A ti no te sobrará una, ¿verdad?

JAVI- No.

MARGA- A mí sí me sobra una.

JORGE- ¿En serio?

ANA- Marga, ¿qué haces?

MARGA- Echarle una mano. Yo he traído dos mantas por si hacía mucho frío, pero no hace tanto.

JORGE (orgulloso)- Tranquila, no me hace falta.

MARGA- Vas a tener frío.

JORGE- Da igual.

MARGA- No seas tonto, hombre, cógela.



MARGA le ofrece la manta. JORGE duda. Finalmente la coge.



JORGE- Gracias. (se tapa con la manta) Estooo... que duermas bien, Marga.

MARGA- Igualmente.

ANA- Tengo hambre.

MARGA- ¿No has cenado?

ANA- No.

MARGA- ¿Pero no dijimos que había que cenar en casa, antes de salir?

ANA- Ya, pero entonces no tenía hambre.

MARGA- ¿No traes comida?

ANA- No. Pensaba que tú traerías.

JAVI- Yo tengo galletas.

ANA- ¿Galletas?

JAVI- Sí. Y salchichón. Espera.



JAVI busca en su mochila.



ANA (mientras JAVI busca)- Oye, que no hace falta, en serio, puedo aguantar tranquilamente sin comer hasta...

JAVI (ofreciéndole las galletas)- Toma, son de mantequilla. No encuentro el salchichón.

ANA (cogiéndole rápidamente las galletas de la mano)- Gracias, da igual.



ANA empieza a devorar las galletas con muchas ganas.



JAVI- Buenas noches.

MARGA- Buenas noches. Ana, no apagues tu linterna. Es mejor que dejemos una encendida.

ANA (con la boca llena)- Vale.



JORGE, JAVI y MARGA se acomodan para dormir. ANA sigue comiendo hasta que se terminan las galletas. Entonces se tumba en el suelo, dispuesta a dormir, y justo en ese momento se oyen golpes en la pared de la izquierda. ANA se levanta de un brinco y grita, asustada. Los otros se despiertan sobresaltados preguntando “¿Qué pasa?”, “¿Qué has visto?” o bien se ponen a chillar)



ANA- ¿¿Lo habéis oído?? ¡¡Eran golpes en la pared!!

MERCHE- Tranquilízate.

ANA- ¡¡Sonaban muy fuerte!! ¡¡Como cuando estás muy enfadado!!

JAVI- ¡Bueno, ya vale!



Busca en el interior de su mochila. Saca un vaso y una bolsita y se dirige al centro del escenario.



JAVI- Dejadme sitio.



Los otros obedecen, desconcertados.



JORGE- ¿Qué vas a hacer?

JAVI abre la bolsa y saca pequeños cartones, que va depositando cuidadosamente en el suelo.



JAVI- Haremos una güija. Así sabremos si aquí hay espíritus y si quieren que nos vayamos o dejan que nos quedemos.

JORGE- Estás como una cabra.

BEA -¿Y eso cómo se hace?

JAVI (poniendo el vaso boca abajo en el centro del círculo que ha formado con los cartones)- Es muy sencillo: pones el vaso boca abajo en medio del círculo, pones un dedo encima del vaso y haces preguntas. Si hay un espíritu, moverá el vaso hacia el “sí” o hacia el “no” para responderte. Si le preguntas nombres, aquí están todas las letras. Y si le preguntas números, también están aquí.

MANU- ¿Y funciona?

JAVI- Generalmente sí. Si al espíritu no le importa meterse dentro del vaso, claro.

BEA- ¡Ay, madre!

JAVI- Pero para que funcione todos los que estamos aquí tenemos que poner el dedo así.



Les enseña cómo deben hacerlo. Poco a poco todos, excepto JORGE, van poniendo el dedo sobre el vaso.



MARGA- ¿Tú no, Jorge?

JORGE- ¿Qué dices? ¡Yo paso de estas movidas! No creo en fantasmas.

JAVI- Vale.

JORGE los mira maliciosamente sin que ellos se den cuenta y se esconde tras uno de los muebles que hay por allí, con cara de pillo.



JAVI (al resto)- Es mejor que apaguemos algunas linternas, así saldrá mejor. A los espíritus no les gusta la luz. Así, muy bien. Ahora cerrad los ojos y concentrad la energía de vuestra mente en el vaso. Concentraos... concentraos... (Pausa breve. Con voz solemne:) Si hay aquí algún espíritu, que se manifieste entre nosotros.



De repente JORGE tira un petardo desde su escondite. Todos gritan y chillan, asustados.



JORGE (sale de su escondite retorciéndose de risa)- ¡Qué guay, tío! ¡Qué pasada!



Los otros, al comprender lo sucedido, lo miran tensos. Pausa.



JORGE- Sólo era una broma. ¿No tenéis sentido del humor?



TODOS se lanzan sobre JORGE, enfadados, pero él sale corriendo por la izquierda. Los otros salen tras él persiguiéndolo, con las linternas, insultándolo y amenazándolo. Una vez el escenario ha quedado vacío, se abre una puerta camuflada en la pared, que hasta ese momento había pasado desapercibida. De su interior sale un chico, LUIS, con una vela en la mano. Mira a su alrededor con precaución.

LUIS- Están en el piso de arriba, ya puedes salir.



Sale SARA por la puerta camuflada. Es una chica más pequeña que LUIS. Ambos están sucios y visten de forma andrajosa. Los zapatos, rotos. Incluso pueden ir descalzos. Durante la conversación que sigue, SARA tose ligeramente de vez en cuando.



SARA- ¡Ya era hora!

LUIS- ¿Dónde te habías metido?

SARA- Los quería ver de cerca.

LUIS- ¡Ya sabes que eso es muy peligroso!

SARA- Parecen buena gente.

LUIS- A ti todo el mundo te parece buena gente. Si no fuese por mí vete tú a saber dónde estarías ahora. Te habrían llevado a una prisión o a un campo de concentración. O a lo mejor ya estarías muerta.

SARA- No exageres (tose)

LUIS- ¿Y si te hubiesen visto? Suerte que te he encontrado a tiempo. Y suerte que esta casa está llena de pasadizos secretos, si no nos habrían pillado a los dos. ¿Y sabes lo que nos habrían hecho? ¿O es que no te acuerdas de lo que papá y mamá nos contaron antes de irse?

SARA- No, no me acuerdo. Eres tú quien me lo cuenta, yo era muy pequeña.

LUIS- Yo soy el mayor y tienes que hacer lo que yo diga. “Tú me obedeces...”

SARA- (termina la frase, aburrida) “...y yo te tengo cuando te necesito”. Sí, ya lo sé.

LUIS- Pues demuéstralo. Ya sabes que es muy arriesgado dejar el sótano y salir fuera cuando aquí hay gente.



SARA tose.



LUIS- Te estás resfriando.

SARA- Ya lo sé.

LUIS- Te prepararé una infusión con las hierbas que recogí del bosque.

SARA- Vale.

LUIS- Pero no vuelvas a irte del sótano sin mi permiso.

SARA- Necesitaba salir.

LUIS- ¿Por qué?

SARA- Pues porque ahí abajo hace frío. Y está oscuro y es muy húmedo. A veces subo a mirar por la ventana del desván y veo la...la... ¿cómo se llama eso que brilla tanto en el cielo? No me acuerdo.

LUIS- La Luna.

SARA- ¡Es tan bonita! Y a su lado hay esas luces pequeñitas que parece que le hacen compañía. Las hay por todas partes. Las estrellas. Se llaman así, ¿verdad?

LUIS- Sí.

SARA- “Luna”... “Estrellas”... ¡Qué nombres más bonitos!

LUIS- Bueno, ¿y qué?

SARA- ¿Te imaginas cuántas cosas debe haber ahí fuera que aún no hemos visto? Y todas igual de bonitas. Tú has visto más que yo porque eres quien sale a buscar comida en el bosque. Pero como a mí no me dejas salir...

LUIS- Ahí fuera hay una guerra.

SARA- ¿Por qué no puedo salir?

LUIS- ¡Es peligroso! Ya te he dicho que ahí fuera hay una guerra.

SARA- ¿Y tú cómo lo sabes?

LUIS- Cuando papá y mamá nos escondieron aquí nos dijeron que hasta que ellos no volvieran habría guerra. Y aún no han vuelto.

SARA- Yo de eso no me acuerdo.

LUIS- Porque eras muy pequeña.



Pausa.



SARA- A lo mejor no vuelven nunca más.

LUIS- Eso no lo digas ni en broma.

SARA- Es verdad. ¿Y si les ha pasado algo?

LUIS- ¡No les ha pasado nada!

SARA- ¿Y si los cogieron y los metieron en la prisión? ¿Y si están muy lejos de aquí y no pueden volver o no se acuerdan del camino?

LUIS- ¡Dijeron que volverían!

SARA- Luis...

LUIS-¿Qué?

SARA- ¿Y si se han muerto?

LUIS- ¡¡No!! ¡No puede ser! ¡No se pueden morir! Nos dijeron que volverían. Volverán, ya verás. Y nos iremos todos juntos a una casa muy bonita, en la ciudad. Y podremos salir de día a respirar aire fresco y saludaremos a la gente. Porque entonces la guerra ya se habrá terminado, Sara. ¡Se habrá terminado!

SARA- ¿Seguro?

LUIS- ¡Sí!



Pausa. Se miran.



SARA (resignada)- Pues nos quedaremos a esperarlos. (Suspira) Bueno, ¿y qué hacemos ahora? ¿Les asustamos con las máscaras, como siempre?

LUIS- Sí.

SARA- Vale.

LUIS- Gracias, Sara.

SARA- No, gracias a ti por cuidarme.



Se abrazan y a continuación se ponen unas máscaras monstruosas que llevaban escondidas bajo la ropa.



LUIS- Por aquí los encontraremos antes.



Salen por la derecha. El escenario permanece en la penumbra. Llegan por la izquierda ANA, MARGA, MERCHE, BEA, JAVI, JORGE y MANU. JORGE está muy despeinado y con la ropa revuelta.



JORGE- Os habéis pasado, me habéis crujido a collejas.

MERCHE- ¡Como vuelvas a darnos un susto así te va a doler hasta el ombligo!

JAVI- ¿Seguimos con la güija?

ANA- Yo paso, ya me han dado suficientes sustos por hoy.



De repente se oye el ruido distorsionado de las cuerdas de un piano. Todos gritan, asustados.



BEA- ¿Qué ha sido eso?

JORGE- ¡Viene de arriba!

JAVI (señala la derecha del escenario)- ¡Ahí! ¡Veo una sombra!

JORGE- ¡Vamos! ¡Todos juntos! ¡No os separéis!



De repente entra LUIS por la derecha con su máscara puesta y SARA entra por la izquierda, también con su máscara puesta. Ambos llevan disfraces que les dan aspecto de espíritus monstruosos y aúllan. Los demás se asustan y se disponen a huir, despavoridos, tanto por la izquierda como por la derecha del escenario. De repente SARA empieza a toser. MERCHE, que era la última que se disponía a huir, se da cuenta y se detiene. A SARA le da un ataque de tos.



MERCHE (extrañada)- ¡Chicos, volved, aquí pasa algo raro!



SARA se quita la máscara para poder respirar mejor. LUIS, intentando proteger a su hermana, se lanza contra MERCHE aullando para asustarla. MERCHE se llena de valor y le quita la máscara justo cuando el resto vuelve al escenario. LUIS se queda desconcertado.



MERCHE- ¡Son máscaras!

MARGA- ¡Es verdad, son máscaras!



SARA y LUIS, viéndose descubiertos, intentan huir. Los otros los retienen y los inmovilizan.



JAVI- Entonces... erais vosotros.

MANU- Ya ves, éstos eran tus fantasmas.

ANA- ¿Quiénes sois?



LUIS y SARA no responden.



JORGE- ¿Qué hacéis aquí?



LUIS y SARA no responden.



MARGA- ¿Por qué nos querías asustar?



LUIS y SARA no responden.



BEA- ¿Sabéis lo que habéis hecho a la gente que habéis asustado? ¿Lo sabéis?



LUIS y SARA no responden.



JORGE- ¿Por qué lo hacéis? ¡Nosotros no os hemos hecho nada! (Amenazándolos) ¡Decid algo que os arreo! ¿Eh?

MERCHE- Déjalos en paz. Ahora son ellos los que están asustados. (Se acerca a LUIS) ¿Cómo te llamas? (LUIS no responde) Ya veo que no quieres hablar. (Se acerca a SARA) ¿Y tú? ¿Cómo te llamas?

SARA (algo temerosa)- Sara.

LUIS- ¡No les digas nada!

SARA- Ya estoy harta, Luis. Quiero que todo esto se acabe.

MERCHE- Así que tú te llamas Luis.

LUIS- Sí.

JAVI- Y no sois fantasmas.

SARA- No.

LUIS- Nos llevaréis a la prisión, ¿verdad?

JORGE- ¿A la prisión?

ANA- ¿Por qué os tendríamos que llevar a la prisión?

SARA- ¿Lo ves? Son buena gente.

LUIS- Entonces nos matarán.

SARA (asustada)- ¿Es verdad eso? ¿Nos vais a matar?

MERCHE- ¡Pero qué dices! ¡Para nada!

LUIS- Es lo que se hace en la guerra.

MARGA- ¿Qué guerra?

LUIS- ¡Esta guerra, la que hay ahí fuera! Nuestros padres nos escondieron aquí cuando éramos pequeños y se fueron diciéndonos que no nos moviésemos de aquí hasta que volvieran. Entonces había una guerra. Yo aún era un crío, sólo tenía 8 años, pero me acuerdo de las explosiones, del fuego, de los gritos...



Los otros se miran entre ellos, comprendiendo lo sucedido, desconcertados.



MERCHE- Qué fuerte, aún no se han enterado.

SARA- ¿Qué vais a hacer con nosotros?

MERCHE- Nada.

LUIS- Pero... papá y mamá nos dijeron que si nos cogían nos harían mucho daño.

MARGA- No os haremos daño. (Al resto) ¿A que no?

TODOS- No.

MERCHE- Veréis... Es que... esa guerra se acabó.

LUIS- ¿Qué?

MANU- Se acabó hace mucho tiempo.

BEA- Es verdad, mi padre fue. Y cuando volvió le dieron una medalla.

LUIS- ¿Se ha terminado?

SARA- ¿De verdad?

MERCHE- Ya no hay explosiones, ni fuego, ni gritos. Ya no hay nada de eso.

LUIS- ¿Y hace mucho?

ANA- Bastante.



Pausa. LUIS y SARA digieren la noticia. Finalmente se echan a reír y después a llorar repitiendo “se ha terminado”. SARA, de vez en cuando, también dice “lo sabía”. LUIS y SARA se acaban abrazando y después abrazan a los otros, que también les pueden acompañar en su risa y en su llanto.



LUIS- Pero... ¿y nuestros padres?

MERCHE- Vendréis con nosotros y os ayudaremos a encontrarlos. (A los demás) ¿Verdad que sí?

TODOS- “Sí”, “Claro”, “Ya lo creo”...

MARGA- Habéis estado viviendo con mucho miedo encima.

ANA- Casi como animales.

MANU- Os llevaremos con nosotros.

SARA- Seguro que tenemos un aspecto horrible, ¿verdad?

LUIS- Seguro que sí.



Pausa. Los demás se miran entre ellos y van hacia sus mochilas. Sacan peines, clips para el pelo, colonia, calzado y jerseys. Los peinan, los perfuman y los visten adecuadamente. LUIS y SARA se dejan hacer entre sorprendidos, tímidos y alegres. Cuando terminan de arreglarlos, lo guardan todo en las mochilas y se las ponen a la espalda.



MERCHE- Está amaneciendo, ya podemos irnos.



Todos acompañan a LUIS y SARA hasta el extremo izquierdo del escenario, donde se supone que está la puerta de salida de la casa.



LUIS- Un momento.

MARGA- ¿Qué pasa?

LUIS- Ahora me da miedo salir.

JAVI- ¿Por qué?

LUIS- No sé si lo encontraré todo tan bonito como me he imaginado que sería.

JORGE- Mira, tronco, ahí fuera las cosas no son perfectas, todos tenemos muchos defectos, es verdad, pero aún así mola.

BEA- Sí, la vida es bonita.

ANA- Así que tú tranquilo.

MERCHE- Y estaremos con vosotros. No os vamos a dejar tirados.



Todos miran a LUIS, pendientes de su reacción. SARA, más segura que él, le ofrece la mano. LUIS duda, finalmente le coge la mano y salen juntos de escena. Todos salen con ellos, excepto JAVI y MERCHE.



MERCHE- ¿Lo ves, Javi? Todo tiene una explicación lógica. No existen los fantasmas.

JAVI- ¿Y qué me dices de ese ruido como de cuerdas de un piano que hemos oído?

MERCHE- Lo habrán hecho Luis y Sara para asustarnos.

JAVI- Sí. Seguramente.



Ambos salen por la izquierda. Se oye el chirrido de la puerta de salida, que se cierra. Silencio. Al cabo de unos instantes, se oye el ruido distorsionado de las cuerdas de un piano.



OSCURO

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