Mostrando entradas con la etiqueta a los padres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta a los padres. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de octubre de 2010

Accidentes en el hogar

Sabía que la mayor parte de la mortalidad por accidentes infantiles, se producen en el hogar, lugar donde en teoría sería el ámbito más seguro para los niños. A continuación vamos a comentar los accidentes más frecuentes y como evitarlos.

Intoxicaciónes y alergias

Se produce por ingestión de forma accidental de los productos que a continuación le comentamos, y rara vez por inhalación o contacto con la piel.
  • Medicamentos:No almacenar medicamentos innecesariamente
  • Productos de limpieza: No hacer mezclas indiscriminadas ( como lejía con otros productos de limpieza). Úselo según las indicaciones del fabricante. Siempre guárdelo en su envase original.
  • Insecticidas y productos de jardinería: No lo pulverice sobre alimentos, personas o animales. Ni permanezca en lugares poco ventilando donde se han utilizados recientemente.
  • Pinturas, disolvente y pegamentos: Usarlos en lugares bien ventilados. No lavarse las manos con disolventes 
  • Combustibles o productos de combustión: No utilizar calentadores de gas o braseros en lugares mal ventilados ni dormitorios. Vigilar cerrar la llave del gas finalice la tarea y sobretodo al acostarse.

Toxiinfecciones alimentarias

-Para evitar las infecciones debidas a una incorrecta manipulación de los alimentos, tendremos que seguir las indicaciones adjuntas.
- Almacene correctamente los alimentos, alejado de productos de limpieza.
- Los alimentos congelados estarán a temperatura inferior a menos 18ºC.
- Nunca sobrepasar la capacidad de carga de los arcones del congelador.
- Los alimentos refrigerados estarán entre 2º y 6º.
- No almacenar alimentos de origen vegetal con los alimentos de origen animal.
- Las frutas y verduras que no se coman peladas, se lavarán escrupulosamente.
- Las ensaladas que se elaboren con vegetales crudos, se podrán en remojo 30 minutos en
agua con lejía (dos cucharadas soperas por cada 5 litros de agua).
- Las salsas como mayonesa se hará poco antes de consumirlas y las ensaladillas se guardarán en recipientes tapados en el refrigerador. Sólo haga la cantidad de mayonesa que vaya a consumir.
- Todos los alimentos con cremas se mantendrán en el refrigerador hasta el momento de su consumo.
- No se volverá a congelar ningún alimento descongelado previamente.
- No utilice la misma tabla y cuchillo para cortar distintos productos, sin haberla lavado previamente con agua caliente y detergente

Quemaduras


Las quemaduras en casa se producen por contacto o por proyección de liquidaos, partículas etc.

Situar objetos calientes o llama viva al alcance de los niños: Alejar y proteger todos los objetos calientes o llamas del alcance de los pequeños.
Uso de menaje sin asa o sin las debidas protecciones: Evitar el manejo de menaje de cocina sin asas o sin las debidas protecciones (manoplas)
Cocer alimentos que puedan salpicar:  Tapar los alimentos que puedan salpicar
Uso de los niños de cohetes, cerrillos, mechero, velas: Evitar el uso de dichos productos en los niños

Caída de personas

Por objetos depositados en la zona de transito: Mantener los más posible libre de obstáculos la superficie de transito.
Suelos resbaladizos por excesivo pulido o encerado, o debido a vertido de líquidos (grasa, agua, productos de limpieza...): Evitar superficies muy resbaladiza y recoger los vertidos lo ante posible
Uso inadecuado de diferentes objetos para conseguir la altura deseada o escaleras en mal estado: Use escaleras en buenas condiciones de mantenimiento para conseguir altura deseada

Riesgos eléctricos

Los riesgos eléctricos por contacto con los distintos electrodomésticos, pueden ser frecuentes y ocasionar accidentes importantes. Estos peligros se acentúan por el uso de dichos aparatos eléctricos en ambientes mojados o el uso de los mismos descalzo, el enchufar los aparatos con los cables pelados en los extremos
(sin clavija).....Los electrodomésticos con el símbolo significa doble aislamiento, y lo encontrará en la chapa de muchos aparatos, nos indican que no son peligrosos, salvo que se mojen.
Para evitar los accidentes por contacto eléctrico.
- No conectar aparatos cuando este mojado o descalzo.
- Utilice protectores en los enchufes cercanos a los niños pequeños.
- No intente reparar o manipular un electrodoméstico conectado.
- Correcto mantenimiento de la instalación eléctrica.

Dolores musucoesqueleticos

 Las labores de la casa desencadena con frecuencia dolores musculoesqueleticos, pero muchas veces se deben a la adopción de malas en el quehacer diario. Repasemos algunos malos hábitos.-
- Al limpiar grandes superficies Evitar movimientos forzados del cuerpo, rodee la superficie siempre que sea posible, alargar el brazo pero no incline la columna excesivamente.
- Al cargar peso No se agache con las piernas rectas y doblando la piernas, dóblelas piernas manteniendo la espalda recta y transporte la carga lo más pegado al cuerpo posible. Si transporta varias bolsas, distribuya la carga en ambas miembros superiores.
- Cuando realice trabajos de pie sobre superficies planas Como planchar, limpiar pescado.. etc, mantener un pie en alto y apoyado sobre un objeto o taburete e ir alternando con forme avance su tarea. De esta forma mantendrá la columna recta y su espalda se lo agradecerá.
- Al conducir Procure mantener la espalda recta y apoyada en el asiento y tome el volante con las dos manos.
- Al sentarse  Apoye la espalda en el respaldar, evite resbalarse por el asiento o inclinarse hacia delante y  arquear su espalda.
- Al colocar objetos en altura No poner estanterías a altura excesiva, que dificulten su manipulación. Si coloca los objetos más altos de la altura del pecho, utilice una banqueta o escalera.
- Si intenta descansar en el sofá.Duerma de costado con las rodillas dobladas o de espalda con la almohada debajo de las rodillas.


Video sobre la prevención de accidentes en el hogar




Juego Educativo sobre la prevención de accidentes en el hogar

domingo, 17 de octubre de 2010

Figura masculina y femenina sexuada para recortar y pegar

Figura masculina y femenina desnuda para colorear, recortar, vestir y pegar

Para enseñar las diferencias sexuales entre el hombre y la mujer con figuras o muñecos de cartón

Muñecos o figuras para imprimir y vestir sexuadas

Un útil y sencillo recurso para trabajar con los niños las diferecias sexuales entre los varones y las mujeres. Realizado de un modo natural y muy adecuado para niños pequeños, que les permite reconecer sus diferecias sexuales mientras desarrollan otras habilidades como lo son: pintar, recortar y pegar.
Ideal para nivel inicial o educación infantil los muñecos sexuados para recortar y vestir.




jueves, 7 de octubre de 2010

Críticas a Halloween

Si bien la celebración de Halloween está muy impulsada por el lado comercial, ya que es una oportunidad para la venta de golosinas, accesorios, disfraces, para realizar promociones, etc. Tiene algunos aspectos negativos que se deben considerar. Lancelot Bryan describe los siguientes:


EL DAÑO DEL HALLOWEEN


es necesario que revisemos los significados y las consecuencias que trae para nosotros, nuestras familias y la sociedad, la celebración del Halloween. Son varios los aspectos que debemos estudiar pero al menos aquí trataremos tres de ellos.

Halloween enfatiza la violencia y la muerte

El 6 de Enero de 1988 en California, la conocida periodista Ann Landers escribió unacolumna titulada 'Los padres deben atacar la violencia'. En ella se relataba un episodio en el que una maestra de cuarto grado les pidió a sus estudiantes escribirun breve ensayo de lo que más les gustaría hacer en Halloween. El 80 % de sus estudiantes de 9 años de edad expresaron que desearían 'matar a alguien'. Estas ideas los niños las han sacado de la TV y Halloween está desensibilizando a nuestros niños con la glorificación de la violencia, muerte, mutilación y sangre. Considere por 3 un momento las películas 'Pesadilla en la calle del Infierno', 'Halloween' y 'Viernes l3'. Éstas son muy populares para ser vistas en la fiesta de Halloween. En estas películas se expone el sadismo, la violencia sexual, satanismo, tortura, mutilación y los más extraños asesinatos que lleva inconscientemente a nuestros niños a copiar esos comportamientos.

Halloween enfatiza el horror y el miedo
Para un niño una visita a una 'casa embrujada' creada para Halloween podría ser unapesadilla. El sicólogo Marvin Berkowitz, de la Universidad de Marquette dijo: 'Algunas casas embrujadas pueden incluso espantar a un adulto; los niños deberían entrar aellas con un correcto estado mental' y recomienda que los padres 'deben hacerlesaber al niño que puede ser traumatizado con una experiencia como ésta'. Un trágico producto del miedo, en la vida de los niños a temprana edad y en la adolescencia, es el interés e involucramiento en los fenómenos sobrenaturales de lo oculto.


Halloween enfatiza lo oculto

 Halloween es dañino porque atrae las personas a lo oculto. Muchos niños son introducidos a prácticas ocultistas en las fiestas del Halloween, y atraídos a lo oculto por el poder que les ofrece. Otros lo ven como el mayor significado de la rebelión
contra los padres. Personas que nunca se involucrarían en prácticas ocultistas en otro tiempo, lo experimentarán en fiestas de Halloween con sesiones, tablas de Guija, levitación y otros rituales. Hace algunos años se detectaron instrumentos corto punzantes en las golosinas. Estadísticas reportan un incremento en las desapariciones de niños durante las fechas próximas a la celebración del Halloween

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Adolescencia: Definición, Características, Manifestaciones, Conflictos y Superación

¿Qué es la adolescencia?


La adolescencia es una etapa evolutiva particular del ser humano, en la que se conjugan aspectos: biológicos, psicológicos, sociales y culturales.
También se le puede considerar un período de crisis o momento crucial en el desarrollo de ser humano en que alcanza como conclusión un cuerpo maduro (adulto) capaz de reproducirse y se estructura definitivamente la personalidad. Es decir, que la adolescencia en una etapa evolutiva fundamental en la que se constituye en individuo como sujeto apto para la vida adulta afectiva, sexual y social, a causa de la maduración biológica que inicia ese avance. El individuo como unidad bio-psico-social realiza un importante avance en su escala auto-evolutiva que lo impregna y lo transporta de la infancia a la adultez en todos estos factores que lo componen como sujeto.
En este periodo además se consolida la identidad personal, por lo tanto la crisis de la adolescencia es la crisis de la identidad o de la personalidad, comprendida en todos sus aspectos (bio-psico-sociales).

¿Es lo mismo pubertad y adolescencia?


No, la pubertad está comprendida dentro del periodo que llamamos adolescencia pero este último es mucho más amplio y complejo.

¿Qué es la pubertad?


“Pubertad” del latín pūbertāt(em), del mismo origen que la palabra pūber, significa “joven con vello púbico”. Esta expresión se refiere entonces a una maduración de tipo biológica como hace referencia su significado original, y no necesariamente a una maduración de tipo social, psicológica o emocional. Por lo tanto, llamamos pubertad al período de transformaciones biológicas, fundamentalmente sexuales, con criterios cronológicos claros de determinación. Es decir es el “período de la vida en que se adquiere la madurez sexual, es decir, el comienzo de la función de los órganos reproductores, indicada en el hombre por la erección y eyaculación y en la mujer por la menstruación.” (dicciomed.es)
La adolescencia en cambio es un complejo proceso de desarrollo psico-social vinculado a la pubertad (desarrollo biológico), a diferencia de la pubertad no es posible establecer criterios de limitación cronológicos.

La crisis de la adolescencia es la crisis de la identidad


¿Qué es la identidad?


Es la capacidad de reconocerse a sí mismos en el tiempo y en el espacio. Este proceso implica: poseer una imagen corporal, reconocerse en el pasado y proyectarse al futuro.
Constituye la concreción de la necesidad de ser alguien y de ser reconocido como tal.
Es preciso además consolidar tanto la identidad sexual (heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad) como también la identidad de género o se del rol a otorgarse o asumir dentro de la sociedad, la familia y la pareja. Aunque parezcan semejantes no son la misma cosa identidad sexual y de género.

Características del adolescente


El Lic. Fernando Osorio, psicoanalista argentino, especializado en niños y adolescentes identifica las siguientes características del adolescente:

  • Redefinición de la imagen corporal. Esta redefinición se produce por la pérdida del cuerpo infantil y la adquisición paulatina de un cuerpo adulto.
  • Culminación del proceso de separación e individualización del vínculo con los padres
  • Elaboración de ciertos duelos:
  1. Por el cuerpo infantil perdido
  2. Por figura idealizada de los padres perdida
  3. Por la identidad infantil perdida
  4. Por la bisexualidad perdida
  5. Sumado a l propio duelo de los padres por la figura del niños-hijo perdido
  • Establecimiento de valores y moral propia
  • Búsqueda de identidad de género, sexual y generacional

Cada una estas características se traducen en las siguientes manifestaciones del comportamiento:

Puesta en marcha de una búsqueda de identidad sexual que se refleja en la necesidad de usar su genitalidad; y de género en la de encontrar un rol en la sociedad. Observamos entonces a los adolescentes buscando “ser alguien”, uniéndose a distintos grupos, identificándose con distintas modas, tribus urbanas, etc. También haciendo uso en forma desmedida de su genitalidad: realizan comparaciones, aluden a sus órganos genitales todo el tiempo, la exponen de distintos modos, etc.
La tendencia grupal, el adolescente transfiere su antigua dependencia familiar al grupo de pares. Aparecen entonces los “muy mejores amigos”, amistades sumamente dependientes y oscilación entre el “te amo” y “te odio” entre los miembros de la familia y los amigos. Al parecer en esta etapa los amigos suelen estar en lugar de prioridad, siendo vistos como más complacientes, considerados y comprometidos con ellos mismos. Se elabora la fantasía de la amistad por encima de toda relación social o familiar.
Necesidad de intelectualizar y fantasear. Todo es cuestionable y reprochable para el adolescente, que suele ser cruel en sus apreciaciones y muy tajante. Sueña con un mundo ideal donde él junto con sus pares se sienten libres y contenidos. Es entonces cuando muchos optan por apoyar distintas luchas sociales con pasión, como los son las laborales, las de género, las ambientalistas, etc.
Se produce una crisis religiosa que puede pasar del ateísmo al fervor rústico.
Es la desubicación temporal la que los va a llevar a urgencia por lo lejano y postergación o apatía por algo cercano.
La evolución sexual del autoerotismo a la heterosexualidad es otra de las manifestaciones de los adolescentes más significativos.
Esta evolución se puede ver reflejada en algunos de los siguientes comportamientos, dependiendo del adolescente:
  • La búsqueda de pareja, novio o amigo especial
  • El enamoramiento apasionado, desde ídolos de televisión hasta vecinos de puerta.
  • El desarrollo de actividades lúdicas, como lo son el bailar, jugar, correr o amontonarse sin razón.
  • Exhibicionismo (necesidad de mostrar su cuerpo) y voyerismo (necesidad de observar el cuerpo del otro).
  • Fluctuación entre aspectos masculinos y femeninos.
  • Masturbación y manoseo.
  • Aspectos homosexuales que no necesariamente puedan significar una determinación definitoria. Lamentablemente muchos adolescentes incursionan tempranamente en un comportamiento sexual que posteriormente no les complace debido a las presiones del medio o del grupo al que quiere formar parte.
La actividad social reivindicatoria, la famosa “rebeldía” juvenil contra toda estructura preestablecida y fundamentalmente tradicional como lo son: el Estado, el Sistema Educativo, las Instituciones en general, etc.
Son comunes las contradicciones sucesivas de la conducta que en muchos casos se manifiestan como patológicas. Estas alteraciones en la conducta pueden ser medidas de acuerdo a la intensidad, duración, significado progresivo y polimorfismo sistemático.
Frente al peligro de la concreción de las fantasías edípicas se produce la separación progresiva de los padres. El adolescente siente la necesidad de “matar” de modo figurado, a sus propios padres, enterrando con ello todo lo que significaba este en su sexualidad infantil.

¿Cuándo finaliza la adolescencia?

¿Cómo se supera la crisis adolescente?


Osorio, señala que esta finaliza cuando el individuo concreta los siguientes logros:

  1. Establece su identidad sexual y una relación afectiva estable.
  2. Se compromete profesionalmente y logra la independencia económica.
  3. Adquiere una moral propia, es decir, un sistema de valores individual.
  4. Logra recuperar y establecer una nueva relación con las generaciones anteriores.
La cuatro pueden ser síntetizadas en la expresión ESTABILIDAD EMOCIONAL, BIOLÓGICA-SEXUAL Y SOCIAL.

Una vez alcanzadas estas concreciones podemos afirmar que se ha superado la crisis adolescente. Que cada lector saque sus propias conclusiones si en el mundo acutal muchos de nosotros hemos o no superado la adolescencia...
Por algo se habla actualmente de la adolescentización de la sociedad, pero esto es tema para otro artículo.

jueves, 29 de julio de 2010

La Hidatidosis

¿Qué es la hidatidosis?

Es una enfermedad parasitaria (es decir una enfermedad en donde un ser vivo vive a expensas de otro) que el perro puede transmitir al hombre, con consecuencias graves para nuestra salud.
La hidatidosis es ocasionada por un parásito pequeñísimo (Echinococcus granulosus) que se puede encontrar en gran cantidad (cientos o miles) en el intestino de perros infectados, a los que no causa ningún trastorno aparente.
Cuando la tenia llega adulta empieza e expulsar el último anillo lleno de huevos, lo que hace cada 15 días. Y esos huevos pueden permancer en el suelo hasta un año, contaminando pastos, verduras y aguadas
También los huevos pueden quedar pegados alrededor del hocico del perrro cuando se lame, pudiendo de esta forma pasar a las manos o partes del cuerpo de las personas que los acarician o atienden. Por otra parte, también pueden ser ingeridos por los animales a través de las pasturas, o pueden contaminar el agua de ríos, arroyos, tajamares, cachimbas,etc, para ser ingeridos al beberla y una forma común de contaminación para el hombre es por la defecación de los perros en las huertas y quintas.

¿Como se transmite?

El perro come, vísceras con quistes hidáticos (forma larvaria de la Tenia Echinococcus que contiene embriones de la tenia).
Alrededor de 7 semanas más tarde, cada embrión contenido en esos quistes se ha transformado en una tenia adulta, madura, que mide aproximadamente de 4 a 7 milímetros de largo.
El perro al defecar expulsa, con sus materias fecales, el último segmento de la tenia, que tiene en su interior aproximadamente 800 huevos microscópicos.
Estos huevos al salir al exterior contaminan el suelo, el pasto, las verduras, al agua, bebederos, así como el hocico y el pelo del perro, etc.
Cada huevo de Echinococcus granulosus ingerido por el hombre o por un animal, lleva en su interior un embrión que atraviesa la pared intestinal, pasa a la circulación y se aloja en un órgano (hígado, pulmón, riñón, etc.), desarrollando allí un quiste hidàtico cuya membrana germinativa produce millares de embriones.

Es imprescindible para completar el ciclo que estas cabezas de gusano lleguen al intestino del perro donde al desarrollarse se transforman en miles de gusanos adultos.

Por tanto, todas las medidas que eviten la llegada de éstos productos (vísceras conteniendo cabezas de gusano) a los perros, romperían el ciclo biológico del parásito y harían desaparecer la enfermedad.

¿Como se puede evitar?

EN PERROS

No de nunca carne o achuras crudas a su perro (por lo menos media hora de hervido).
Jamás le de vísceras (hígado, riñones, corazón, etc.) que procedan del sacrificio clandestino.
Desparasite periódicamente a su perro.
Después de la desparasitación ate a su perro durante 48 horas y destruya las heces. (Quemándolas, o poniendole lavandina pura).
No deje que su perro coma animales muertos o sus restos que aparezcan en el campo.
Para evitar que su perro o perra procree hágalos castrar

EN PERSONAS:

Lávese las manos con agua y jabón siempre antes de comer.
No deje que los perros le laman.
Recuerde que el plato, bebedero, cepillo, etc. de su perro, son exclusivamente para él.
Las verduras de consumo en crudo deben mantenerse a remojo media hora con 2-3 gotas de lavandina por litro de agua. Después lávelas con agua corriente.
No abandone animales muertos en el campo. (Deben enterrarse con cal viva o quemarse).

¿Cuales son los síntomas

Los síntomas de la hidatidosis son variables de acuerdo al órgano afectado, tamaño y número de quistes. Algunos de los principales síntomas son: dolor abdominal, prurito (picazón) cutáneo severo, tos, esputo de sangre, dolor en el pecho, fiebre, vómitos y diarrea.

Actividad sobre la hidatidosis

Completa con las palabras que faltan
La________________________ es una_______________________ (enfermedad que se transmite entre los________________________  y el ser humano)  provocada por un parásito llamado Echinococcus granulosu y transmitida por los_______________ .

sábado, 17 de julio de 2010

Educar o Aguantar en el Aula

No sólo el aula es un sitio para aprender

¿Extener el horario escolar singifica más de lo mismo?


Muchas veces he escuchado la expresión “es mejor que los niños y los jóvenes estén en los centros educativos que en la calle”, sin dudas que esta afirmación es muy acertada. Pero hasta qué punto el centro educativo deja de ser una institución de enseñanza para transformarse en una “aguantadero” o guardería de niños y jóvenes.
Tanto en el ámbito público como en el privado se propone aumentar la carga horaria de los alumnos como solución a varias de las necesidades y realidades sociales existentes – delincuencia, fragmentación social, abandono, dificultades de aprendizaje, ampliación del currículo escolar, aumento cualitativo de la demanda educativa, extensos horarios de trabajo de padres y adultos responsables de los menores, etc…- Todas muy válidas y de distinta índole.
Cuando se trata este tema muchos docentes se niegan y se les “achaca” (acusa) socialmente de no querer trabajar más horas y de estar mal acostumbrados a jornadas cortas… No voy a negar en este artículo que muchos docentes desean trabajar menos horas, ¿quién no? Y que además les molestaría aumentar la carga horaria… Pero seamos sinceros y vayamos al grano la mayor problemática a la que se enfrenta la extensión del horario escolar es otra.
¿Por qué el simple hecho de aumentar el horario escolar lo garantiza una mejora educativa ni social?
Sencillamente porque más tiempo no significa más calidad educativa.
Las escuelas recogen alumnos con una inmensa problemática social y familiar, muchos de ellos carecen de los hábitos más simples de higiene, alimentación y convivencia –sin escapar ningún sector social- así como de la contención familiar necesaria para el desarrollo de un “psiquismo” sano o en otras palabras para la conformación de un individuo saludable física, mental y emocionalmente. Podría pensarse entonces que la mejor solución para esta realidad que nos desborda es justamente aumentar el horario en que los alumnos se hallan en el centro educativo a fin de brindarle todo aquello que su familia no le proporciona. ¡Grave error!, el docente, más específicamente, el maestro o profesor, no es un profesional formado para cumplir el rol de padre o madre. Más allá de los esfuerzos que muchos realizan y que merecen nuestro mayor reconocimiento, la función del docente no es un “apostolado”, en la que muchos se basan para cargarles al hombro cruces que no les corresponden.
Son profesionales que trabajan igual que otros para vivir de los ingresos que les proporciona la tarea que realiza. Existe una mala concepción social de que la única recompensa de un docente es ver a sus alumnos crecer como personas.
La preparación que recibe este profesional es de formador, de educador, de brindar a los alumnos estrategias de aprendizaje, o más bien debería decir, de poner a los alumnos en situación de aprendizaje –aplicando el concepto de situaciones a-didácticas de Brousseau, al cual me sumo- y procurar que construyan conocimientos significativos. Es cierto que los conocimientos que procuramos transmitir o construir con ellos no son sólo los aportes de distintas disciplinas científicas (matemática, lenguaje, física, química, historia, geografía, etc.) sino también un cúmulo de valores sociales que nos hacen como “personas”. Por eso hace un buen tiempo se puso de “moda” hablar de contenidos educativos conceptuales, procedimentales y actitudinales – según nos explica Pozo- , siendo estos últimos los que parecen más carentes en nuestra sociedad global. No discrepo con esta idea, cuando un docente enseña: forma, y le debe dar suma importancia a la carga de valores sociales que procura favorecer en sus alumnos. Esto no es más que la función de agente de la socialización que tiene y que tanto le pesa –de la que nos hablaba el “viejo y querido” Durkheim. Pero esta función no es la única que posee, también está formado para brindarle a sus alumnos conocimientos que la humanidad en su conjunto a recogido y que parecen quedar en segundo plano frente a la realidad de una extensión horaria que busca solucionar problemas de índole social y no tanto educativos, y que además carga a los docentes con un peso para el que no están ni preparados ni dentro de su rol.
Muchas veces he sentido el deseo de gritar. ¡No quiero ser padre de mis alumnos, quiero ser su maestro! Jamás asumiría una responsabilidad que no me compete, ayudar en la tarea claro que sí, pero ocupar un rol que sería tan nocivo para el alumno como la ausencia del mismo, eso sí que no lo deseo, ni para mí ni para ningún docente que se precie. Ser padre o madre es para toda la vida en cambio ser docente dura un año lectivo.
Si vamos a extender el horario hagámoslo con coherencia, brindándole a los alumnos una mayor oferta educativa y locativa. Tampoco construyendo más salones se arreglan las cosas, sino ampliando los espacios educativos –gimnasios, talleres, teatros, campamentos, bibliotecas- que en muchos casos pueden estar fuera de la escuela.
Cuando el horario se extiende la escuela corre el peligro de convertirse en una cárcel para los alumnos que se sienten bajo control y para el docente que lo vivencia como carcelero. No es novedad mía que los centros educativos tienen mucho en común con las cárceles ya lo decía Foucault; por ello es preciso extender la oferta educativa, sustancialmente.
Extender el horario sí, pero no bajo la simple tutela de los docentes en el salón de clase. Extender en horarios, significaría que se extiendan también los espacios, físicos y de participación. A qué me refiero, a que se construyan centros recreativos, deportivos y de asistencia psicológica. Donde convivan docentes, médicos, psicólogos, asistentes sociales y otros profesionales vinculados a la problemática que queremos atacar. No mandemos a los docentes a “la guerra con un tenedor” y creemos un falso discurso político de “más educación igual a mayor carga horaria”, depositando cruelmente la responsabilidad del total éxito de proceso de socialización en los docentes y ya no en otros miembros de la sociedad.
Conozco un excelente profesor de literatura, calificado y efectivo, trabajaba en un centro educativo complejo socialmente desfavorable. Un día me dijo tuve que hacer a un lado los mejores autores de la literatura mundial para enseñarles a mis alumnos como lavarse los dientes… Veamos las cosas desde esta perspectiva, ¿aquel docente que ama las letras, las artes o los números, que tiene la habilidad de cobrarlos de significado para sus alumnos, merece la frustración de tener que dejar de lado aquello para lo que se formó para tomar un rol que no le compete y para el cuál no recibió ningún tipo de preparación? Sin dudas que no, no lo merece y no debe ser de ese modo, porque entonces estamos limitando el conocimiento de la humanidad a unos pocos…
Si queremos atacar una necesidad de aumentar la oferta educativa hay que hacerlo sustantivamente, es decir, cuantitativa y cualitativamente. Es importante además integrar a los padres y adultos responsables a fin de ayudarlos en la tarea de formar a sus hijos y no sólo hacerla por ellos.
También es preciso poner a disposición de los alumnos, docentes y otros profesionales recursos reales y no ficticios. Quien no sintió satisfacción cuando le informaron que un psicólogo trabajaría en vuestro centro educativo y luego sintió la frustración cuando le dijeron que sólo era para orientar a los docentes en “algunos casos puntuales” y que no trabajaría con los alumnos directamente. ¡Vamos! Dejemos de hacernos trampas al solitario, debemos poner de verdad todos los recursos profesionales disponibles al alcance de nuestros alumnos si en verdad queremos una mayor educación una mejor integración social. Sin menor importancia son los recursos físicos que hacen y crean a un buen ambiente educativo, para qué tener un aula llena de computadoras (ordenadores) si después no hay un profesor calificado, ni un servicio técnico disponible… Sin duda que requiere un esfuerzo económico, estructural y social de parte del Estado y de toda Empresa Educativa Privada, un esfuerzo en el que los decentes acompañen pero no en el que sean los únicos en la batalla. Valdrá la pena ese esfuerzo colectivo si lo que pretendemos en mejorar la calidad educativa y social y no tan sólo crear espacios de depósitos de menores y de responsabilidades de sus adultos a cargo.
Finalizo con la reflexión de un querido alumno: “Maestro podemos venir otro día a la biblioteca municipal así perdemos tiempo de estar en la escuela”. Me uno a este alumno y digo: Ojalá perdamos más tiempo de escuela y recuperemos más tiempo de otros espacios educativos significativos…

Mtro. Carlos García Egures

viernes, 16 de julio de 2010

Todos nacimos para brillar

Todos los niños nacieron para brillar. Un Maestro es el que logra que ese niño brille


"Nuestro miedo más profundo no es no estar a la altura. Nuestro miedo más profundo es que somos muy poderosos.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que nos asusta. El disminuirse no le sirve al mundo. No hay sabiduría en encogerse para que otros no se sientan inseguros cerca de uno. Todos nacimos para brillar como todos los niños. No esta en alguno de nosotros, está en todo el mundo..."
Escena de la película Coach carter

Estableciendo límites

Uno de los objetivos principales que debemos plantearnos las madres y los padres es que nuestros hijos e
hijas vayan integrándose en los diversos ámbitos de la vida, conociendo sus deberes y derechos, alcanzando
una madurez y responsabilidad progresivas.
Educar con este planteamiento va a evitar situaciones de dependencia, inmadurez social e inseguridad. Es
conveniente demostrar que la familia se organiza y avanza si entre todos responden a sus necesidades, cada
cual de acuerdo con sus posibilidades. A menudo, escuchamos a padres y madres: "quiero que mi hijo/a sea feliz", pensando que esto se logra evitándoles las dificultades que encuentran, anticipándose a sus deseos, dándoles cuanto piden o cediendo ante cualquier resistencia o contrariedad. Precisamente, estas actuaciones, aunque de momento suponen para el niño/a una satisfacción, a medio y largo plazo van a ser obstáculos que irán creciendo como una bola de nieve y que van a impedir o dificultar el proceso o camino de adquisición de la responsabilidad. Librar a nuestras hijas e hijos de las dificultades o de los sinsabores, hacerles las cosas que por su edad debieran hacer ellos es una manera segura de hacerlos débiles, indecisos y, en definitiva, de frenar su proceso natural de crecimiento personal. Es necesario desterrar toda forma de autoritarismo en el modo de mandar. Las normas de nuestro hogar tienen que ser pocas, claras y bien comprendidas.
El niño/a tiene que saber lo que debe o no debe hacer, así como las consecuencias de incumplir lo acordado.
Asimismo, las madres y los padres deben evitar actitudes permisivas y educar gradualmente en la capacidad
de esfuerzo y responsabilidad. Es imprescindible dictar las normas desde el afecto y no dejándose llevar por el nerviosismo del momento, el capricho o el interés por dominar al niño/a. Deben formularse de manera positiva, no a modo de decálogo de prohibiciones y deben ser razonadas, para que nuestros hijos e hijas comprendan los motivos de éstas y para que piensen y decidan por sí mismos sin necesidad de órdenes impositivas.
Es importante que estemos atentos a las buenas conductas para reforzarlas y alabarlas con frecuencia. A
veces, les reprendemos y nos olvidamos de reconocer las cosas bien hechas, motivo por el cual se encuentran con escasa ilusión por hacer nuevas tareas y se produce el consiguiente y lamentable descenso de su autoestima.
Hay que dejar claro que es su conducta inadecuada la que nos enfada y disgusta pero que, como persona e
hijo/a, le seguimos queriendo igual. Hay que desterrar las descalificaciones globales del tipo: "¡Ya sabía que
lo ibas a hacer mal!" o "¡Eres un inútil!"
Para lograr que nuestras hijas e hijos sean responsables y disciplinados, no debemos olvidar que todas las
personas aprendemos con la práctica. Las palabras se las lleva el viento; es el ejemplo lo que cala en lo más
hondo; por eso padres y madres somos modelos insustituibles en el proceso de adquisición de hábitos responsables.
Así, es fundamental mostrarnos con autodisciplina, control y dominio de nosotros mismos en los actos de nuestra vida diaria.

Extraído de desarrollo de conductas responsables

Aprender a tomar decisiones

Ser responsable no sólo es cumplir debidamente lo que se manda. Eso sería obediencia; es algo más, es
saber elegir y decidir por uno mismo, con eficacia, en aquello que es propio de su nivel de madurez o experiencia.
Hay que dar oportunidades, desde muy temprano, para que el niño elija juegos, ropa, qué libro quiere que
se le lea, qué desea merendar, etc. Una vez hecha la elección, la debe llevar hasta el final y no se le deben
permitir conductas caprichosas. Tiene que experimentar las consecuencias de una elección equivocada. Por
ejemplo: aburrimiento, cansancio, malestar, etc. Esta lección le servirá para ser más reflexivo y valorar aspectos
positivos y negativos de lo que vaya a elegir.
Aprender a tomar decisiones le ayudará a resolver sus necesidades y las de los demás.
La indecisión es una forma de irresponsabilidad. Es dejar la carga para que otros resuelvan lo que uno no se
atreve o no quiere hacer.
En los niños pequeños es normal y frecuente que no decidan nada, aunque deberían presentárseles ocasiones
para hacerlo. Al principio habrá que enseñarles dándoles dos posibilidades: “¿Qué quieres para merendar,
chorizo o mortadela? ¿Qué jersey quieres ponerte, el rojo o el azul? ¿Qué le compramos a tu hermano,
un juguete o un puzzle?” Después se puede pasar a presentarle tres o más alternativas y, cuando elija,
debe explicar el porqué de su decisión.
Pedir que se razonen las decisiones es el modo de enseñar a no obrar de un modo
caprichoso o impulsivo.
Es muy importante que vayan participando en otras decisiones familiares mientras observan cómo los
padres sopesan las ventajas e inconvenientes.
Es frecuente que los niños pregunten: "¿Qué hago?" y una vez que obtienen una respuesta, la rechacen. Es
un modo de llamar la atención del adulto o una incapacidad para afrontar decisiones.
Cuando el niño tiene poca confianza en sí mismo deberemos ayudarle proponiéndole elecciones que supongan
poco riesgo y ayudándole con pautas que faciliten su elección:
“¿Qué prefieres llevar a la plaza, el balón o la bici? ¿Qué ponemos de postre, manzana o yogur?”
Es bueno que los padres pidan sugerencias a los hijos para resolver alguna situación problemática cotidiana.

Extraído de desarrollo de conductas responsables

La responsabilidad por edades

No es fácil saber qué se puede exigir a un niño o hasta dónde es capaz de actuar de un modo responsable y
adecuado a su edad pero, teniendo en cuenta las distintas etapas de su desarrollo, podemos señalar los
siguientes niveles de capacidad:

Entre 2 y 3 años

Puede hacer algunas tareas bajo el control del adulto. Todavía no comprende lo que hace bien o mal y obra de acuerdo a mandatos y prohibiciones porque no posee autocontrol. Colabora con el adulto en ordenar y guardar sus zapatillas, su pijama, regar las flores y hacer algunas tareas concretas como poner y recoger las servilletas, etc


Entre 3 y 4 años

Observa la conducta del adulto y la imita. Actúa en función del premio o el castigo. Ya va siendo capaz de controlarse y de tener orden en sus cosas. Colabora en guardar juguetes y los debe recoger. Puede poner algunas cosas fáciles en la mesa como el plato y los cubiertos, etc. Se desnuda solo y se viste con ayuda. Aprende a compartir las cosas y a esperar su turno. Muestra interés creciente por jugar con otros niños.


Entre 4 y 5 años

Sigue observando e imitando al adulto. Necesita que le guíen pero tiene deseos de agradar y servir y por eso suele tener iniciativas responsables como vestirse, recoger sus juguetes, controlarse en un espectáculo, etc. Ya puede dársele alguna responsabilidad: poner la mesa, ocuparse de algún recado dentro del entorno familiar. Puede cuidar a hermanos pequeños durante algún rato, estando un adulto cerca. Debe dejar ordenados los objetos que usa. Es bastante autónomo en la comida y en su cuidado personal se calza, se lava y va al baño solo. Acepta los turnos en el juego, aunque  no siempre los respeta. Suele asociarse con dos o tres niños para jugar y entabla las primeras amistades.


Entre 5 y 6 años

Ya ha aprendido bastantes conductas y, aunque necesita que la persona adulta le diga lo que debe o no debe hacer, conviene presentarle dos opciones, para que elija. Puede ser responsable de tareas domésticas sencillas: limpiar el polvo, recoger la mesa, preparar su ropa para vestirse, buscar lo que necesita para una actividad concreta. No hay que olvidar que el niño sigue imitando y que es exigente en la aplicación de la norma para todos. Le agrada ayudar y cumplir encargos y recados sin cruzar la calle o pasar por lugares peligrosos. Juega en grupos de tres o más y sigue reglas sencillas. Intenta ser autónomo y puede rebelarse frente a las presiones de los adultos en asuntos como disciplina, autoridad y normas sociales. A partir de los cinco años comienza a despertar la intencionalidad, asimila algunas normas y se comporta de acuerdo con ellas.


Entre 6 y 7 años

Con control y ayuda para evitar descuidos involuntarios, puede y debe prepararse los materiales para realizar una actividad. Comienza a ser capaz de controlarse en desplazamientos muy conocidos y próximos tales como el colegio, la casa de amigos que vivan en el mismo bloque de viviendas, casa de algunos familiares, etc. Puede disponer de algún dinero semanal y aprender a administrarlo, sabiendo que, si lo gasta, deberá esperar a la semana siguiente para recibir una nueva paga. Todavía se guía por las normas y hábitos del adulto: identifica el bien con lo mandado y el mal con la prohibido o lo que enfada al adulto. Cumple las órdenes al pie de la letra, generalmente hasta los ocho años. Puede controlar sus gastos con más facilidad. Tiende a formar grupos de relación con compañeros del mismo sexo. Aprende costumbres sociales relacionadas con el saludo, la despedida, el agradecimiento, etc. Actúa de forma responsable si se le ofrecen oportunidades para ello. Tiene el deseo de ser bueno y, si no lo es, culpa a los demás o a las circunstancias porque no soporta que le consideren malo. Va adquiriendo la noción de justicia y comprende las normas morales mediante ejemplos concreto.


A los 8 años

Comienza a adquirir autonomía personal y puede controlar sus impulsos, en función de sus intenciones. Es capaz de organizarse en la distribución del tiempo, del dinero y de los juegos. Todavía precisa alguna supervisión. Pueden dársele responsabilidades diarias: preparar el desayuno, bañarse, acudir solo al colegio, etc. Empieza a distinguir la voluntad del adulto de la norma y es consecuente en su conducta. Sabe cuándo y cómo debe obrar en situaciones habituales de su vida. La actuación de las personas adultas es decisiva, dado que si persiste una presión autoritaria el niño se hace dependiente, sumiso y falto de iniciativa. Si, por el contrario, se obra de forma permisiva, el niño se convertirá en una persona caprichosa e irresponsable. Así pues, se hace imprescindible una actitud que favorezca la iniciativa y mantenga la exigencia. Le atrae el juego
colectivo y coopera en grupo. Es capaz de prever las consecuencias de sus acto.


Entre los 9 y los 11 años

Ya es bastante autónomo en sus intenciones y, por lo tanto, en su responsabilidad. Suele tener una organización propia para sus materiales, ropas, ahorros... Puede encargarse de alguna tarea doméstica y debe realizarla con responsabilidad y cierta corrección. Le gusta que se le recompense por la tarea que se le encomienda. Aunque aparezcan rasgos de dependencia, le gusta tomar decisiones y oponerse al adulto con cierta rigidez. Es capaz de elegir con criterios personales. Se hace estricto, exigente y riguroso. Se identifica con su grupo de amigos en el que cada uno tiene una función asignada y se acata lo que dicta el jefe de la pandilla. Reconoce lo que hace mal, pero siempre busca excusas, aunque para los demás suele ser muy estricto. Le gusta que le dejen decidir por sí mismo y tiene necesidad de afianzar su yo frente a los demás, de ahí su resistencia a obedecer y su afán de mandar a otros niños menores. Conoce sus posibilidades, decide y reflexiona antes de obrar, aprende de las consecuencias y se siente atraído por los valores morales de justicia,
igualdad, sinceridad, bondad, etc.


Entre los 11 y 12 años

La influencia de los amigos comienza a ser decisiva y su conducta estará influenciada en gran parte por el comportamiento que observa en sus amigos y amigas o compañeros de clase. Los hermanos y hermanas mayores tienen más influencia sobre ellos que los padres. Aparece una etapa en la que la crítica suele ser muy frecuente y dirigida hacia sus padres y profesores; no le gusta que le traten de un modo autoritario, como a un niño; reclama autonomía en todas sus decisiones. Necesita tener amigos y depositar en ellos su confianza; es leal al grupo y su moral es la de sus iguales, a los que imita en la forma de vestir, en los juegos, las aficiones, etc. Quiere ser como los mayores. Tiene sentido de responsabilidad, trata de cumplir sus obligaciones y se hace más flexible en sus juicios. Su comportamiento es mejor fuera delentorno familiar. Tiene capacidad para valorar lo bueno o malo de sus acciones, puede pensar en las consecuencias, conoce con bastante objetividad sus intenciones y desea obrar por propia iniciativa, aunque se equivoque.

¿Qué es la responsabilidad?

¿Qué es educar?


Educar es ayudar a la persona a alcanzar la capacidad de ser independiente, de valerse por sí misma, de
tomar decisiones, de hacer uso de la libertad desde el conocimiento de sus posibilidades, y esto no se improvisa:
es un proceso largo y costoso, que se inicia en la familia y tiene su continuidad en la escuela y otros
ambientes sociales.

¿Qué es la responsabilidad?


La responsabilidad es la capacidad de asumir las consecuencias de las acciones y decisiones
buscando el bien propio junto al de los demás.
Los niños deben aprender a aceptar las consecuencias de lo que hacen, piensan o deciden. Nadie nace responsable.
La responsabilidad se va adquiriendo, por imitación del adulto y por la aprobación social, que le
sirve de refuerzo.
El niño siente satisfacción cuando actúa responsablemente y recibe aprobación social, que a su vez favorece
su autoestima.
Educar en la responsabilidad no es tarea fácil. Se consigue solo mediante el esfuerzo diario de padres y educadores,
pero la recompensa es grande: se educan adultos responsables


Extraído de: Desarrollo de conductas responsables

martes, 13 de julio de 2010

Escuela uruguaya enseña Origami


Cómo hacer un pájaro, un barco, e incluso una pieza geométrica de tres dimensiones, con un sólo trozo de papel.
Aparte de matemáticas y geografía, los niños de una escuela de primaria de Uruguay, también aprenden el arte de doblar papel, conocido como origami.
¿Qué te parece la iniciativa?
¿Es una perdida de tiempo?, ¿Se debería implementar en escuelas de tiempo completo? o ¿Es un acierto por parte de las autoridades?

lunes, 31 de mayo de 2010

Equipo y actitud

Un video para trabajar con todas las edades. Es la actitud ante los problemas lo que predispone a que la solución sea posible!


martes, 1 de diciembre de 2009

Los Deberes: ¿Herramienta didáctica o de tortura?

Aberraciones didácticas: Cuando los deberes domiciliarios se transforman en instrumentos de tortura y represión


Antes de comenzar a exponer la siguiente reflexión quiero dejar en claro que no estoy en contra de las tareas domiciliarias (deberes) y que considero que tienen una utilidad didáctica para los docentes y formativa para los alumnos, cuando son bien aplicados. A lo que sí me opongo es a los excesos y al mal uso de dicho recurso…

“¡Manuel, son las once de la noche y todavía sigues con eso!”
“¿Pero tú qué haces en clase?”
“¿Cómo que no sabes como hacer este problema?”
“¿Qué te pidió qué….? Y a esta hora nos lo vienes a decir…”
“A ver Raquel cuántos deberes tenemos para hoy….”

Seguramente muchas de estas y otras frases más habrán sido pronunciadas por los padres y escuchadas por nosotros, ya no desde el rol docente sino desde el rol de adultos responsables en el hogar…
Es importante que los alumnos aprendan a ser responsables y que cumplan con tareas específicas. Pero qué sucede cuando estas tareas insumen largas horas y complejas búsquedas:
“Recorta y pega 20 palabras con la terminación ‘bunda’. Realiza 10 operaciones combinadas. Resume por escrito el capítulo primero del libro ‘El Principito’… ”.
¿Cuál es el propósito de los deberes? Como docente siempre me lo he planteado y considero que los deberes pueden cumplir varios fines:
Reafirmar conocimientos
Crear hábitos de estudio
Fomentar la autonomía
Evaluar la compresión de lo abordado en clase
Ejercitar los conocimientos
Indagar ideas previas
Y otros fines más
Pero de ningún modo los deberes deben ser, a mi criterio, una forma de castigo, y menos sucesivamente. Tampoco han de ser tareas inconclusas de clase y ejercicios no resaltos por falta de tiempo y menos por falta de compresión que requieran la ayuda del docente. Los padres han de apoyar a los hijos en sus aprendizajes pero no son profesionales de la educación y no siempre saben cómo hacer para ayudar a sus hijos a comprender la aplicación de un nuevo conocimiento. A qué me refiero, no debemos usar las tareas domiciliarias como una herramienta para adelantar lo que no se pudo dar en clase, o para concretar los conceptos, eso es descalificarnos como docentes y poner en los padres un peso que no corresponde, además de crearles ciertos conflictos. Los padres deben en cambio apoyar a sus hijos afectivamente, velar por que sean responsables y cumplan con sus tareas, pero no ser docentes particulares para explicar aquello que el maestro no pudo en clase o no supo cómo con aquel alumno… Eso nos juega en contra a los docentes y lo que es peor actúa como obstáculo didáctico frente al proceso de aprendizaje de los alumnos. Genera rechazo individual y colectivo, disgusto por el estudio y un sentimiento de desagrado y displacer frente al fenómeno de la enseñanza secular.
Tengo dos hijos y en ningún modo pretendo ser el maestro de ellos, claro que no reparo en enseñarles algunos o varios conceptos, pero de un modo distinto, no desde mi rol como docente. La enseñanza paternal o maternal (familiar) sigue procesos didácticos muy distintos puesto que se basa en vínculos de tipo afectivo y más subjetivo; en cambio el aprendizaje que imparte o que favorece el docente es de tipo más impersonal y objetivo (aunque no totalmente) y puede ayudar al alumnos a la concreción y construcción de un pensamiento más racional y científico, por decirlo de algún modo, tal vez la palabra exacta sea más secular.
Además es el alumno el que debe sentir la exigencia del docente –de acuerdo a sus capacidades y su edad- hacerse responsable de sus tareas y no sus padres. Pero si enviamos al hogar tareas domiciliarias que sólo con la ayuda adulta puedan ser concretadas o que requieran una amplia carga horaria, depositamos la responsabilidad en los padres y creamos dependencia en los alumnos.
Nunca me he opuesto a que los alumnos reciban ayuda de los padres con sus deberes, lo dejo a su libre elección y decisión, pero me aseguro de que los deberes que envío puedan ser concretados por los alumnos autónomamente y por sobre todo que no ocupen un espacio familiar y afectivo fundamental.
Vivimos en tiempo difíciles para ser niños, excesivos horarios, complejas relaciones familiares… Si uno no tiene tiempo para estar recostado sobre el césped mirando un ave volar en el cielo durante niñez, ¿cuándo lo tendrá entonces? He visto muchos niños estresados a lo largo y ancho de este planeta, niños sobre cargados. No quisiera que los deberes que envío signifiquen un peso que aumente ese estado. Además en muchos casos pueden privar a los padres responsables y preocupados de momentos únicos con sus hijos, momentos que nosotros no les podemos dar y que hacen a la educación afectiva y emotiva de la familia. Soy un defensor del valor que tiene la familia en el crecimiento de un niño, ya sea que esta se componga por ambos padres, por un solo abuelo, etc.… Es en el hogar donde se construye en ser pleno y ninguna institución puede suplantarlo. Puede que ese hogar no sea el que debería ser, pero si fuera así el exceso de tareas domiciliarias tampoco lo favorecerá, sino que por el contrario podrá significar una herramienta para aumentar la frustración y el dolor emocional del niño.
Pongamos dos ejemplos claros y antagónicos:
Alejandro es un niño, que pasa poco tiempo con sus padres debido a sus excesivos horarios de trabajo, cuando ellos llegan por la noche comienza la “guerra” para que Alejandro concrete los deberes. Siempre hay muchas tareas y sus padres esperan que sea responsable y las realice sólo, también le exigen que sea buen alumno, el mejor de su clase y se enfadan muchísimo con él porque nunca acaba los deberes antes de que ellos lleguen… Comienzan los reclamos: “Trabajamos para darte la mejor educación y tú no eres capaz de cumplir tu obligación haciendo los deberes…”, “¿Qué es lo que sucede contigo?”. Ahora yo pregunto: ¿Qué le deja de positivo al alumno la tarea domiciliaria cuando esta experiencia didáctica se transforma en un conflicto afectivo familiar? ¿Y cuando sus padres acaban por resolverlas, tardes en la noche luego de varios retos? ¿A caso son favorables al aprendizaje? Pues si saben cómo que me lo hagan saber porque no les encuentro otro valor, más que el del castigo… un castigo más duro de lo que se puede ver a simple vista, más profundo y más perdurable en el tiempo que un plana de repetición a la hora del recreo (cosa que solemos criticar como caduca).
Segundo supuesto caso: Jonatan. A sus padres poco les importa lo que él hace y cómo le va en sus estudios, salvo cuando les llaman del centro escolar para comentarle una actitud disciplinar negativa de su hijo. Han asumido como ellos mismos lo dicen que su hijo es “menos capaz” o un “burro”- cosa equívoca y que deploramos como docentes, pero que ellos ven como tal- . Por lo tanto no pretenden más que Jonatan no los moleste mientras miran la televisión a la hora de los deberes del niño, es decir, que no los “embrome”… Jonatan, intentará realizarlos y una vez más los llevará incompletos. Aceptará que él es lo que sus padres y su entorno le dicen, pues no cuenta con la ayuda didáctica que necesita, se frustra una y otra vez. Un día se levanta y se dice “para qué seguir con esto”, acepta pacíficamente el regaño del maestro y la mala nota en su cuaderno por no terminar o hacer los deberes.
¿De qué modo favorecen las tareas domiciliarias en este último caso? ¿Son formativas o destructivas de un ser pleno y capaz?
Seguramente pensarán que estos casos son extremos pero hay muchos más y con matices más crudos…
Tal vez este artículo les suene algo exagerado o extremista, pues lamentablemente no lo es… Extremistas son aquellos maestro, docentes compañeros, que son capaces de enviar más de 10 deberes – tengo un buen amigo al que le han tocado 27 de un lunes para un martes- , no importan las razones, si trabajó o no en clase, si estudió o no para la lección… nunca se debe llegar a ese extremo, puesto que no cumple con el fin último o primero de la educación: la formación y el amor por cultivarla. De ningún modo los deberes pueden ni deben transformarse en instrumentos de represión…
Como entiendo los deberes, estos pueden ser favorables al aprendizaje. Personalmente los encuentro muy útiles para indagar ideas previas, reafirmar conceptos, aplicar técnicas de estudio y ejercitar en muchos casos. También en ocasiones me gusta mandarles un problema de esos que rompen la cabeza, pero uno y no cinco o seis de ellos. Jamás como docente pretendería que los padres hicieran mi labor, sí que me apoyaran en ella pero no que pasaran hasta altas horas de la noche tratando de enseñarles a sus hijos como dividir entre dos cifras. Cada alumno tiene su tiempo, y debe enfrentar sus desafíos, sus logros y sus frustraciones, para eso el maestro y el adulto responsable estarán; cada cual desde su rol han de ayudar… pero nunca se puede pretender que cumplan un rol que no les va. Les doy un ejemplo extremo. Como maestro he tenido alumnos que han pasado por la dura situación de perder a uno de sus seres queridos (incluso a una madre) mientras yo era su maestro, los apoyé en ese momento pero siempre tuve claro que no era mi tarea restablecerlo emocionalmente, yo era incapaz de brindarles la contención que necesitaban, sí ayudar, por supuesto y también tener consideración especial. Del mismo modo como docente no pretendo que los padres hagan mi tarea ni las de sus hijos, tampoco yo la de ellos. Pero para eso hay que ser concientes y adaptarse a las circunstancias. Hay casos especiales y extremos esos se consideran y se evalúan con los padres, puede que requieran de un docente de apoyo o de una mayor supervisión de los padres. Pero jamás puede ocurrir como sucede actualmente que decenas de niños asisten a maestros particulares para hacer simplemente los deberes, no por dificultad en el niño sino por exceso de tareas o lo que es peor por no haber tiempo en clase para explicarlas o abordarlas plenamente.
No quiero que un alumno me recuerde como aquel maestro que le frustró las vacaciones de invierno con una lista interminable de deberes, o que no pudo ir a casa de su abuela ese fin de semana porque tenía mucha tarea, ni tampoco que no tenga tiempo para jugar todos los días porque hay tantos deberes que no alcanzan las horas. Soy un defensor del juego y creo que es vital en la vida de un niño, sino miren nuestra sociedad y a dónde vamos, los adultos trabajamos y corremos de aquí para allá con el fin de tener más cosas, salir a más lugares y comprarnos más juguetes. ¿A caso no vivimos en una sociedad que quiere jugar y dejar de lado las responsabilidades? Por eso cada “cosa a su tiempo”, quien no juega tanto cuanto debe a la niñez, lo pagará el resto de su vida y su salud emocional depende grandemente de ello. Correrá entonces sin saber por qué, vivirá siempre bajo presión o tal vez optará por jugar todo lo que no le dejaron, transformándose en un irresponsable hedonista.
Que los docentes con nuestras propuestas domiciliarias no “robemos infancia”, pues esto no favorece al fin educativo en ninguna manera. ¿Qué hay de aquello de que los niños no son hombres en miniatura? ¿Por qué hemos de exigirles como tales?
Terminaré contándoles una reflexión que hizo un pequeño amigo de 10 años que tengo.
Estando en su casa inclinado sobre su escritorio, afanado en sus tareas al verme allí de pie junto a él se incorporó, me miró a los ojos y con esa espontaneidad que caracteriza a muchos de nuestros niños me interrogó. “Carlos, ¿qué hacen los maestros cuando llegan del colegio (escuela) a sus casas?”. Luego hizo una breve pausa y antes de que le yo contestara se respondió el mismo. “Ya sé, recostarse sobre el sillón, tomar algo y mirar la tele…”. Luego siguió varias horas más con sus deberes mientras yo estuve en su casa…

Este artículo quiero dedicarlo a dos pequeños amigos que tengo en un rincón de este ancho y basto mundo: Nel y Pierina. ¡Gracias por enseñarme tantas cosas!

Carlos García
Este artículo cuenta con derechos de autor puede ser copiado pero no se le puede otrogar auditoria propia