Mostrando entradas con la etiqueta reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reflexiones. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de junio de 2011

La historia de Gillian Lynne

Esta es una historia que sirve para pensar como muchas de las personas más brillantes, inteligentes y capaces pueden verse frustradas por un sistema educativo que no los contempla.
   Gillian Lynne es una de las coreógrafas más exitosas de los últimos años (entre otras cosas hizo las coreografías de Cats y del Fantasma de la Ópera). Cuando era chica, tenía problemas de conducta en el colegio. Un día le escribieron una carta a sus padres alertando sobre un posible trastorno de aprendizaje de la niña. Luego de esto la madre decidió llevarla a ver a un psicólogo. Después de escuchar la descripción que le hizo la madre de todos los problemas que Gillian sobre su falta de atención, incapacidad para concentrarse y mantenerse quieta que tenía en el colegio, el doctor le dijo a Gillian que tenía que hablar en privado con su madre y la dejaron sola a Gillian por unos minutos. Al salir del consultorio, el doctor encendió la radio que tenía sobre su escritorio y le dijo a la madre que obserara lo que hacía Gillian. Tan pronto como la madre y el doctor dejaron la sala, Gillian se puso de pie y empezó a moverse al ritmo de la música. Después de unos minutos el doctor le dijo a la madre: “Gillian no está enferma. Gillian es una bailarina.”

La llevaron a una escuela de danzas y ahí se encontró con otra gente que no podía quedarse quieta; gente que para pensar tenía que moverse. Después de eso tuvo una carrera muy exitosa.

Gillian tuvo suerte porque la vio un buen médico. A la mayoría de la gente con el cuadro de Gillian se le diagnostica ADD (”attention deficit disorder” o ”trastorno de déficil de atención”) y se la medica. 
Historia contada por Ken Robinson en Febrero de 2006 y posteriormente publicada en su libro "El elemento: descubrir tu pasión lo cambia todo"

¿Las escuelas están matando la creatividad?

Todos tienen interés en la educación, ya que ella nos lleva al futuro y es uno de los grandes temas de la humanidad como la religión y el dinero.
Si pensamos en los niños que hoy están cursando primer año de primaria, ellos se jubilarán recién en 2071 ¿Podemos pronosticar como será nuestro mundo en ese tiempo? Sin duda es muy difícil hacerlo cuando vivimos en mundo mucho más dinámico, mucha más cambiante. Sin embargo esa pregunta tiene un valor fundamental en la educación que se quiere dar hoy. Es en el presente cuando el maestro, profesor y todo el sistema educativo le dará las bases que lo deben ayudar a llegar y vivir en el 2071. Ya que no sabemos como será el 2071, ni con que innovación llegará, los niños deben estar preparados para los cambios y ser innovadores.
Todos los niños son innovadores y tienen talentos que en el sistema educativo actual se desperdician. La creatividad es tan importante como lo es la alfabetización.
No se debe matar la creatividad de los niños. Ellos se arriesgan, si no saben prueban, no tienen temor a equivocarse. Nuestra sociedad castiga el error, dice que es lo peor. Si no estamos abiertos a equivocarnos nunca va a pasar nada original.
La educación que se da al niño es para que no se equivoque, por ende para que deje de ser creativo. No significa esto que equivocarse sea lo mismo que creatividad pero si forma parte de ella.
Picasso decía: "Todos los niños nacen artistas el problema es seguir siendolo al crecer"
El propósito del sistema educativo actual mirando al que triunfa en él, es preparar profesores universitarios. Son personas que parecen que viven en sus mentes, utilizan todo el resto de su cuerpo como soporte de su mente.
El sistema educativo surge en la Revolución Industrial y por eso se entiende su función, la de enseñar los cosas necesarias para el trabajo. Pero  hoy el mundo es distinto y lo será mucho más en el futuro. En todos los sistemas escolares del mundo la jerarquía de conocimientos es la misma. Por encima de todo están las matemáticas y las lenguas, seguidas del resto de las ciencias y las humanidades y por debajo se encuentran las artes.
Antes un título era igual a un trabajo, hoy ya no lo es.
Tres cosas sabemos sobre la intelegencia que es diversa, es dinámica y es única. Nuestra sociedad ha explotado nuestras mentes buscando un solo recurso, cuando ella es mucho más amplia. Buscar un solo recurso no va a servir en el futuro. El mundo está mucho más poblado y globalizado. La competencia es mayor. Ante un sistema que intenta generar  individuos prácticamente iguales la posibilidades van a ser menores.


Estos son algunos de los planteamientos de Ken Robinson en su charla ted. El es educador y autor de diversos libros sobre la creatividad en la educación

viernes, 17 de septiembre de 2010

La crisis según Einstein



No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.
La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos.
La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura.
Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar 'superado'.
Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.
La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.
El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.
Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.
Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.
Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.
En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

Lee también Einstein y la educación

Einstein y la educación

Einstein dice con respecto a la educación, que enseñar una especialidad no es suficiente, porque de esta forma los individuos se convierten en máquinas o en animales amaestrados para ser utilizados como objetos.

Para tener una educación que resulte válida, el hombre tiene que sentir todo aquello a lo que aspira, impresionarse por lo bello y moralmente bueno y aprender a comprender a los otros para tener una actitud recta con ellos y con la sociedad.

Estas condiciones se consiguen conectándose en forma personal con los maestros y con la ayuda de los libros de texto.

Saber de Humanidades es lo que Einstein recomienda más que saber de Historia o Filosofía.

Las bases de la ciencia especializada se destruyen, al perder de vista el espíritu de la vida cultural y dándole excesiva importancia a la competencia y a la especialización para mejorar las ganancias.

Una educación válida exige desarrollar el pensamiento crítico e independiente de los alumnos, condición que está en riesgo debido al exceso de asignaturas, hecho que promueve la incorporación de conocimientos sin profundidad y la carencia de un nivel de cultura verdadero.

Aprender no debe ser una obligación sino uno de los mejores regalos que uno pueda recibir.

Para Einstein, el ejemplo es la mejor educación, cualquier ejemplo, incluso el de un monstruo.

Es tarea del maestro despertar la curiosidad, el entusiasmo por el trabajo y por el saber.

La educación es la herencia que los seres humanos heredamos de muchas generaciones que se esforzaron en su trabajo, y esa es la verdadera inmortalidad, transmitir cada uno el trabajo que hace.

Interrumpir el ejercicio del intelecto en los años destinados al desarrollo, deja un vacío que más adelante no se puede llenar.

El trabajo en comunidad aumenta la capacidad para comprender otras culturas en cualquier circunstancia.

La ciencia no nos puede salvar de la falta de nobleza que tiene actualmente la existencia social e individual.

Es de importancia vital encontrar una estructura ético moral para la vida en común de los ciudadanos, porque la sobre valoración del intelecto en la educación orientada hacia los resultados y lo práctico ha afectado los valores éticos.

Más peligrosas que el desarrollo tecnológico es la falta de consideración mutua y la forma de pensar puramente pragmática que prolifera y que enfría las relaciones entre los hombres.

El desarrollo espiritual se basa en la libertad de opinión y de enseñanza y en priorizar la búsqueda de la verdad antes que cualquier otra cosa.

Muchas son las materias y pocos los profesores con verdadera sabiduría y nobleza; y muchas son las instituciones educativas pero pocos los jóvenes que anhelan la verdad y la justicia.

Cada generación tiene el característico espíritu de su tiempo y para transformarlo es necesario que todos contribuyan; y cada uno debe tener su opinión personal basada en lo que ha leído y no en lo que les dicen otros.

Artículo originalmente publicado en filosofía la guía 2000

martes, 17 de agosto de 2010

Enseñando a pensar

La siguiente anécdota es verídica:

Hace algún tiempo, recibi la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada.

Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.
Leí la pregunta del examen y decía:
"Demuestre cómo es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro".

El estudiante había respondido:"Lleva el barómetro a la azote del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélgalo hasta la base del edificio, marca y mide.
La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio."
Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y de forma completa

Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel de física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.


Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.

Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada.

Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas la problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas.


Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta:
"Coge el barómetro y lánzalo al suelo desde la azotea del edificio, calcúla el tiempo de caída con un cronómetro. Después se aplica la fórmula Altura=0.5 por A por T2. Y así obtenemos la altura del edificio".

En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta. Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta.
Después de darme más respuestas empleando fórmulas físicas concluyó. "Existen muchas otras maneras. Probablemante, la mejor sea coger el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del conserje. Cuando abra decirle: Señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio se lo regalo".

En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencianal al problema( la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de la altura entre ambos lugares) evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarme a pensar.
El estudiante se llamaba Nierl Bohrs, físico danés, premio Noble de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones, neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentealmente un innovador de la teoría cuántica. Al margen del personaje, de lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que le enseñaron a pensar
Esta historia fue extraída de una presentación de power point

viernes, 2 de julio de 2010

Receta de Alfabetización : Cuando los alumnos se transforman en objetos

RECETA DE ALFABETIZACIÓN

Este artículo fue extraído del blog correcaminos nos pareció sumamente interesante y esperamos que sus colaboradores desean participar también de nuestro sitio.
"Tome un niño de seis años y lávelo bien. Enjuáguelo con cuidado, envuélvalo en un uniforme y colóquelo sentadito en el salón de clase. En las ocho primeras semanas, aliméntelo con ejercicios de aprestamiento. En la novena semana, ponga en sus manos un "libro de lectura". Tenga cuidado de que el niño no esté en contacto con libros, diarios, revistas u otros peligrosos materiales impresos.

Cuando haya digerido las vocales, mándele masticar, una a una, las palabras del "libro de lectura". Cada palabra debe masticarla por lo menos sesenta veces, como en la alimentación macrobiótica.
Si tuviera dificultades para tragar, separe las palabras en pedacitos.
Mantenga al niño en baño maría durante cuatro meses haciendo ejercicios de copia. Enseguida haga que el niño engulla algunas frases enteras.
Mezcle con cuidado para no confundir.
Al fin del octavo mes, saque al niño con un palito, o mejor aplíquele una prueba de lectura y verifique si devuelve por lo menos el 70% de las palabras y frases engullidas.
Envuélvalo en un bonito papel de regalo y envíelo a la clase siguiente.
Si el niño no pudo devolver lo que le fue dado a tragar, reinicie la receta, esto es, vuelva a los ejercicios de aprestamiento.
Repita la receta cuantas veces fuera necesario. Al cabo de tres años, envuelva al niño en un papel pardo y colóquele un rótulo: 'Promovido por extraedad'".

A contiuanción un enlace al sitio original:
correcaminos

martes, 22 de junio de 2010

"Los maestros deberían cobrar dos veces más y trabajar la mitad"


Este artículo me lo envió una colega muy querida (Ana María Moreira) sean todos los méritos para el autor del mismo y gracias a ella por comaprtirlo...

Augusto Cury, Psiquiatra:
"Los maestros deberían cobrar dos veces más y trabajar la mitad" Augusto Cury habla y escribe con pasión sobre la educación. Pero en el discurso de este psiquiatra brasileño no asoman ni la geografía, ni las matemáticas, ni la física, ni la Historia... Prefiere centrarse en la empatía, en la libertad creativa, en lo que define como humanización del conocimiento. Alerta de que el sistema actual, volcado en depositar cantidades ingentes de información, perpetúa personas enfermas para una sociedad que se ha convertido en un gran hospital psiquiátrico. La solución no radica en la promulgación de leyes, sino, entre otras fórmulas, en prestigiar la figura del profesor, en su opinión la más importante para un país, y en estrechar la relación entre padres e hijos. "Los padres deben contar a sus hijos sus éxitos, pero también sus fracasos y frustraciones" En nuestro país se ha generado un debate sobre la autoridad de los profesores. Se ha propuesto incluso reforzar su figura por medio de leyes. ¿Usted cree que los docentes han perdido autoridad?
Los profesores en todo el mundo, no sólo en España, están perdiendo la autoridad, pero esto no se puede achacar a los niños o adolescentes. Estos niños y adolescentes padecen un nuevo síndrome, que se llama Síndrome del Pensamiento Acelerado. Se han convertido en consumidores de productos y servicios, y no de ideas o sensibilidad. En el pasado, el volumen de información se duplicaba cada 200 años, ahora se duplica cada cinco años. Ese exceso de información conduce al desarrollo de ansiedad, irritabilidad... y a la falta de respeto de las reglas, pero una ley no va a resolver el problema de la autoridad. Lo que se tiene que hacer es cambiar la educación por completo, con una educación más humanizada.
¿La autoridad debe marcar la relación profesor-alumno?
Sí, pero la autoridad no impuesta, la autoridad que promueve la protección de la emoción, la libertad creativa, la aventura intelectual. La autoridad que controla es un problema, pero no hay duda de que los los maestros y profesores deberían ser más valorados y respetados por la sociedad. En mi opinión, deberían ganar dos veces más y trabajar la mitad. Los profesores deberían ser tratados con dignidad, tener más libertad,
no para controlar, sino para estimular el arte de pensar, para provocar la inteligencia, para que los jóvenes dejen de ser las víctimas de la historia para pasar a ser los protagonistas de la historia.
"Muchos padres están formando hijos enfermos para una sociedad enferma"
Defiende formar personas activas, no ciudadanos pasivos. Sí, es que estamos formando una generación de personas pasivas. Las herencias negativas que vamos a dejar son pésimas, y además no estamos formando una casta de pensadores que puedan dar respuestas inteligentes a estas cuestiones. En esa transformación, ¿qué relación se debería establecer entre alumnos y profesores: respeto, distancia, amistad...?
Una combinación entre autoridad y afecto. Es una fórmula en la que es difícil encontrar el punto intermedio: o se tiene mucha autoridad y poca sensibilidad, o se tiene mucha sensibilidad y poca autoridad. En el caso de los padres falta en muchas ocasiones el intercambio de experiencias, un aspecto clave. Los padres deben exponer los capítulos más importantes de su vida a sus hijos. Sus hijos deben conocer sus éxitos, pero también sus fracasos, sus frustraciones... para que los hijos construyan en su mente una imagen real de sus padres, desmitificándolos y creando un nuevo modelo: el de una persona que sufre, que lucha... para que los hijos puedan realizar sus sueños. Muchos padres se basan en manuales de comportamiento, de reglas, pero los manuales sirven para manejar máquinas, no personas.
"Estamos creando una generación de personas pasivas"
¿Y cuál debe ser la relación entre padres y profesores?
El enfrentamiento entre padres y profesores es la tónica general en todo el mundo. En todas las naciones hay más agresividad: más agresividad entre padres y profesores, entre padres e hijos, y entre los propios alumno. Según distintos estudios, entre el 6% y el 40% de los niños o adolescentes de todo el mundo han sufrido en alguna ocasión algún maltrato psíquico o físico. Esto se debe a que la sociedad moderna se ha convertido en un gran hospital psiquiátrico. Lo normal es estar irritado, nervioso, tenso, no tener paciencia, no colocarte en el lugar del otro... Lo contrario es lo anormal: ser empático, abrazar más, hacer de cada día un momento mágico... Los padres deben preparar a sus hijos para que entiendan el teatro de la vida. Sinceramente, me parece que muchos padres están preparando hijos enfermos para una sociedad enferma. Los buenos padres dan a sus hijos regalos, los padres brillantes dan a sus hijos su historia personal. Los buenos profesores preparan a los alumnos para el éxito, los profesores brillantes preparan a los alumnos para los días más difíciles, para transformar lo negativo en energía creativa. Todas las personas pasamos en nuestra vida por situaciones muy estresantes e imprevisibles. Tenemos que aprender a proteger nuestras emociones. ¿Cómo? Las claves son varias: aprender a dar sin esperar algo a cambio, a entender que detrás de una persona que hiere hay una persona herida, no exigir demasiado a los otros y ser más flexible. Muchos líderes, muchas personas de éxito no saben proteger sus emociones porque no son flexibles. Tienen la necesidad neurótica de tener siempre la razón y de que todos graviten a su alrededor. Eso es muy perjudicial. La capacidad de reconocer nuestros propios errores es fundamental.
Usted defiende que la figura del profesor es sagrada. Pero la realidad es que el sueño de muchos docentes consiste en jubilarse cuanto antes.
Este es un problema mundial. La educación se convierte, en más ocasiones de las que desearíamos, en uno de los pocos ámbitos en los que hay un vendedor y no hay un comprador. Y eso que vivimos en un momento de una oferta ilimitada de información. Hoy, un niño de siete años tiene más información de la que disponía un emperador romano. Pero estas informaciones no se han transformado en conocimiento, conocimiento en experiencia y experiencia en sabiduría. Son informaciones que producen estrés, inquietud, ansiedad. Se produce una hiperactividad funcional, aprendida por este sistema enfermo. Es lo que he denominado con anterioridad como Síndrome del Pensamiento Acelerado. Padecen dolor de cabeza, dolores musculares, falta de concentración, insatisfacción crónica, irritabilidad, fluctuación emocional, desprecio de las reglas... Y ellos lo reflejan en un consumo desaforado de productos y servicios. Se convierten en dictadores que quieren todo pronto y rápido.
"Los padres deben contar a sus hijos sus éxitos, pero también sus fracasos y sus frustraciones"
¿En qué debe cambiar entonces el estilo de vida?
Es importante asumir que se precisa tiempo para entrenar el cerebro. Una persona es más rica desde el punto de vista psiquiátrico y psicológico cuanto más valora las pequeñas cosas como un regalo para su emoción y como un entrenamiento, una preparación para la vida. Nunca se ha desarrollado tanto la industria del entretenimiento y nunca han sido las personas tan tristes y depresivas. La depresión se va a convertir en 20 años en la dolencia más importante. ¿Y qué se puede hacer en las escuelas?
Debemos tratar de que los niños tengan más contacto con la naturaleza, que se potencien los trabajos manuales, que aprendan música... La música clásica es muy buena para desacelerar el pensamiento. Por ello, estamos preconizando que las aulas deben tener música ambiente durante la exposición y que se coloquen en semicírculo alrededor del profesor, como si fuera una platea. Sólo con estas dos medidas tan sencillas, el estrés de niños y profesores se reduciría a la mitad. Nosotros ya lo hemos probado y comprobado en escuelas conflictivas de mi país, de Brasil. Junto a esas técnicas y otras, hemos logrado en tres meses que en estas escuelas ya no tengan que llamar a la policía cada día y que los alumnos muestren interés e ilusión por el conocimiento. Y este cambio no requiere grandes inversiones. Es barato. Precisamente, nunca se ha invertido tanto en la educación y, sin embargo, los resultados están lejos de ser los deseados.
Es verdad. Insisto: los profesores son, a mi juicio, las personas más importantes de una sociedad, pero están dentro de un sistema educativo enfermo. Estamos produciendo personas enfermas para una sociedad enferma. Voy a poner un ejemplo: en el sistema educativo no se humaniza el conocimiento, y eso es un crimen intelectual porque los niños, adolescentes y universitarios creerán una falsa verdad, la de que producir conocimiento es una tarea de superhéroes, de gigantes. Y no es así. Todos los grandes productores de conocimiento atravesaron crisis, sufrieron dilemas, fueron rechazados... Además de humanizar el conocimiento, hay que potenciar la imaginación frente a la información. La escuela comete un error cuando se centra en tratar de que los alumnos
acumulen información y más información. Más del 90% de la información que se acumula en el córtex cerebral no se rescata. Es más importante organizar de una nueva forma los datos, desarrollando el pensamiento imaginativo, para pensar con ejemplos, desarrollar el raciocinio esquemático, la invención...
"Hoy un niño de siete años tiene más información que un emperador romano"
La clave es potenciar las herramientas de pensamiento.
Exacto. Es fundamental. La capacidad de almacenamiento de datos es limitada, pero la capacidad creativa es inagotable. Pretender llenar la cabeza de datos y datos y más datos produce ansiedad e irritabilidad. Redes sociales, chat, foros... Internet se ha convertido en la plaza pública en la que los jóvenes entablan relaciones. ¿Qué actitud deben adoptar los padres?
Es verdad que Internet permite ampliar el mundo de los jóvenes, pero también incrementa la superficialidad de las relaciones y, con ella, la falta de confianza y una dificultad enorme para intercambiar experiencias de vida profunda. Creo que debe haber un límite y que los límites los deben establecer los padres, pero, en la medida de lo posible, sin imposiciones, con diálogo. Las reglas deben ser comprendidas antes de ser aceptadas. Conviene, por tanto, que las relaciones presenciales que mantienen los jóvenes prevalezcan sobre las virtuales.
Las relaciones físicas son insustituibles. Se han producido en las últimas décadas dos fenómenos que han cambiado las relaciones humanas. El primero ha sido la televisión. Los padres e hijos prestan más atención a las imágenes que aparecen en la pantalla y el diálogo mutuo se silencia. La familia se convierte en un grupo de extraños viviendo en un mismo lugar. El segundo fenómeno es Internet. Es mucho mejor que la televisión, porque el espectador ya no es pasivo. Es activo. Con Internet conocemos a muchas personas, pero, y he ahí el problema, conocemos sólo su sala de visita, no sus cuartos más íntimos. Además, la vida no da para tener decenas, centenas de amigos íntimos, que es la ilusión que puede hacer creer Internet. Es imposible. Los buenos amigos se pueden contar con los dedos de una mano, o de dos a lo sumo. Para ello deben ser cultivados en la realidad presencial.
"Nunca se ha desarrollado tanto la industria del entretenimiento y nunca han sido las personas tan tristes y depresivas"
¿Los padres deben ser amigos de sus hijos?
Los padres tienen que ser los mejores amigos de los hijos. También tienen que poner límites, pero la ecuación entre límites y amistad es la cuestión. Es necesario sorprender a nuestros hijos, salir de la rutina, contar nuestras pérdidas y frustraciones, para que nuestros hijos entiendan que a través de nuestras experiencias vitales, que no siempre han sido positivas, nos hacemos más sensibles, más humanos, más generosos. ¿No cree que esa amistad con los padres puede confundir a sus hijos sobre la naturaleza de esta relación?
La amistad que yo defiendo no es ser previsible, no es ser permisivo con los hijos, no es sobreproteger a los hijos o dejar que los hijos manipulen a los padres. Hoy los hijos
están manipulando a los padres. Ser amigo significa construir una imagen excelente en los hijos, abrazar más, ser más cariñoso y más generoso; y al mismo tiempo, saber colocar los límites, aprender a decir no... Es decir, establecer una equilibrio entre autoridad y afectividad. Ese equilibrio no parece fácil.
No lo es. Pero si no lo hacemos, ¿cómo vamos a preparar a nuestros hijos para enfrentarse a los desafíos de la vida, las crisis, las angustias, las decepciones... si no preparamos a nuestros hijos para relacionarse con otros seres humanos? No lo hacemos si nos basamos en un manual de reglas muy estricto y superficial, y tampoco lo hacemos si somos muy permisivos y les compramos todo. Así, sólo formamos a consumidores que sólo son números de una tarjeta de crédito.
El fracaso escolar, el acoso, el 'bullying' son problemas antiguos y comunes a todas las sociedades. ¿Por qué se les concede tanta importancia en la actualidad?
Es cada vez más habitual la crueldad entre niños y jóvenes y la falta de sentimientos ante el dolor de los demás. Hay una creciente falta de empatía, de ponerse en el lugar del otro. Es una de las funciones más importantes de la inteligencia y no está siendo trabajada. ¿Qué se debería hacer? Padres y profesores deberían acompañar a niños y adolescentes y mostrar la vida de las personas menos favorecidas: desempleados, ancianos, personas enfermas... Si no entrenamos a nuestros hijos centenares de veces en ello, esa capacidad no se desarrolla. Produciremos así líderes que serán auténticos desastres, que mirarán sólo su propio ombligo.No todas las personas podemos tener ni grandes carreras ni grandes trabajos ni grandes reconocimientos. ¿Cómo se puede enseñar en la sociedad del triunfo a vivir sin él?
La sociedad actual está obsesionada por el triunfo, por el podio, por el número uno. Pero apenas algunas personas podrán llegar. Pero podemos ser el número 10, el número 100 o el número 1.000 con dignidad y felicidad, y eso se puede y se debe enseñar. Por desgracia, la agenda paranoica de la sociedad estimula lo contrario.
"Los padres tienen que ser los mejores amigos de los hijos, pero eso no significa permisividad o sobreprotección"
¿Usted tiene hijos?
Tengo tres hijas a las que adoro.
¿Aplica con ellas lo que predica?
Aplico y en ocasiones tengo que reconocer errores, pedir disculpas... porque quiero que mis hijas entiendan que una persona madura es aquella que reconoce sus errores. Algunos años atrás, mi hija mayor me echó en cara que tenía muchos pacientes, que daba muchas conferencias, pero que últimamente no tenía tiempo para hablar con ella. Le miré a los ojos, le abracé y le dije: "es verdad". Y cambié.

Extraído de la Revista Eroski

lunes, 31 de mayo de 2010

Equipo y actitud

Un video para trabajar con todas las edades. Es la actitud ante los problemas lo que predispone a que la solución sea posible!


lunes, 15 de febrero de 2010

Los productos sociales y culturales de la sociedad capitalista: el pan nuestro de cada día.

Está en todos los discursos: “Se necesita más educación para evitar la violencia, la desintegración social, la marginación, la delincuencia,...” Es una consigna histórica, casi un cliché trillado y repetido; una obviedad y un caballito de batalla de políticos, filósofos y parlanchines de todo tenor. Entonces cabe preguntarse: ¿en qué consiste la educación? ¿Qué tipo de educación es necesaria para un intento con pretensiones de éxito frente a estos problemas? ¿Qué otros factores se deberán aglutinar junto con lo estrictamente educativo, a modo de conformar una alianza cultural que asegure progresos en el sentido que se busca? ¿Se está realmente dispuesto a un esfuerzo radical y decidido (y por demás necesario) para promover una revolución cultural y un cambio profundo de las estructuras sociales y mentales que sostienen y retroalimentan estas problemáticas? ¿Se seguirá apostando por medidas causi-estériles, cortoplacistas y aisladas, que se saben de antemano insuficientes?
Para hacer un análisis medianamente responsable es necesario ir a la base, a la raíz (aplicar el correcto significado de la palabra radical, satanizado tendenciosamente por los conservadores).Y la raíz, la esencia, es el ser humano y su organización social. El ser humano y el conjunto de estructuras que conforman la realidad existencial.
¿Qué rasgos distintivos presenta la sociedad uruguaya actual y las personas que la conforman? ¿Cuáles son los problemas más acuciantes para esos conglomerados humanos? Dos preguntas claves para comenzar a pensar y a vislumbrar respuestas que vallan garabateando un horizonte de alternativas viables y sustentables al desafío que hoy se plantea: ¿qué y cómo puede hacer la educación para lograr cambiar las condiciones sociales, para ir a la construcción de una sociedad más justa, inteligente, culta, sensible y humana?
Sabido es que la sociedad uruguaya, así como la de la totalidad de los países capitalistas está conformada por clases sociales, pero los grandes problemas que presentan involucran a su conjunto (a todas las clases) de una u otra manera. Pongamos un ejemplo: en el problema de la delincuencia, no solo las personas marginales y con escasísimo nivel cultural son la matriz del asunto, también un ciudadano de clase social alta, con alto nivel educativo pero esencialmente egoísta, individualista, hedonista e insensible, también lo es. El primero es empujado al robo, la violencia y la degradación moral y física por su entrono y su realidad (marginación, miseria, falta de valores, nula autoestima, etc.) y el otro incapaz de hacer algo para tratar de evitar que otros seres humanos se sigan corrompiendo, que la brecha entre clases se siga profundizando. Es su cultura, la del consumismo y la frivolidad, la que se trasmite por todos los medio y estalla de la peor forma en las mentes más traumatizadas y alienadas por la miseria y las drogas. Es el cóctel perfecto de irracionalidad y resentimiento que desemboca en violencia bestial. Lo que pasa es que desde hace muchos años la pobreza es un problema de los pobres para las clases más acomodadas; sólo se preocupan cuando las consecuencias del problema llegan a niveles críticos y la violencia los envuelve y los martiriza llevándose vidas y bienes. Sólo ahí, parece que ponen pie a tierra, pero la reacción casi siempre va en dirección de más medidas represivas, cárceles, paramilitares, medidas de seguridad extremas. En definitiva, más desintegración social, más fragmentación, más enfrentamiento y violencia. No se atacan las causas del problema sino sus consecuencias, y la historia continúa. Eso es los que nos toca vivir hoy.
Volviendo al núcleo del análisis: ¿qué acciones educativas serían las más potentes para transitar un camino de soluciones al problema de la desintegración social, la delincuencia y la violencia en nuestras sociedades? Estoy convencido de que si no existiera ni un ser humano martirizado por la insatisfacción de las necesidades básicas, los abusos y la violencia, los índices de delincuencia serían mínimos. Tendríamos otra sociedad, mucha más plena y armónica, realmente integrada. Entonces se trata de separar, de cortar el vínculo que une a muchos seres humanos con esas condiciones espantosas que lo vuelven rápida e irremediablemente en una bestia desalmada. Pero el problema es complejo, ya que cada niño que nace destinado a esas lamentables condiciones de vida, nace en el seno de una familia portadora de nefastas influencias que se vienen trasmitiendo de generación en generación. Entonces tenemos que atacar el problema de distinta manera, según a quién esté destinada la ayuda. Como el problema no es una cuestión de todo o nada, sino de grado; tenemos que hacer llegar los medios necesarios para generar oportunidades de cambio en los adultos: correcta alimentación e higiene, empleo, mejoramiento de las condiciones de la vivienda, asistencia sanitaria, psicológica, etc. En definitiva un tremendo esfuerzo humano y económico organizado. Habrá muchos que por su alto grado de alienación y deformación rechazarán todo tipo de ayuda que les demande un mínimo esfuerzo, tal vez sean los insalvables cuyo destino estará en los centros de reclusión donde el trabajo también estará presente como método de corrección y castigo.
Pero habrán otros que estarán dispuestos a transitar el camino de la humanización, sobre todo si les hacemos comprender que de verdad nos interesamos por ellos porque los vemos como seres humanos con iguales derechos que nosotros, que queremos ayudarlos porque sentimos su dolor y su situación nos angustia, porque poseemos conciencia social y somos capaces de visualizarnos como especie, rompiendo los perimidos esquemas del individualismo.
Mientras estos procesos se desarrollan en la vida de los adultos, en los niños y adolescentes habrá que actuar como se dijo, aislándolos de los factores sociales deformantes que emanan de la urbanidad marginal, de la basura material e intelectual que irradian nuestras ciudades. Son necesarios otros ambientes, otros contenidos, otras influencias para ir creando el cambio de mentalidad que buscamos. En ese sentido el ambiente rural, la vida comunitaria en escuelas-colonias, donde se respire respeto por el trabajo intelectual y manual en forma cooperativa, comprenden un horizonte alternativo. Porque donde haya esfuerzo constante, dedicación, producción cooperativa y valores, junto a al rechazo radical ante cualquier intento de individualismo, soberbia, violencia e insensibilidad por parte de niños, jóvenes o adultos; se irán conformando las simientes de una nueva sociedad. De aquí saldrán los hombres nuevos que forjarán la nueva sociedad.
Como se dijo, esto no es sólo el problema de una clase social, sino de todos. Si bien los pobres son el eslabón más débil y el sector más vulnerable a los efectos deformantes de esta cultura antihumana y bárbara, también las capas medias y altas están afectadas. La insensibilidad, la búsqueda del placer inmediato, del éxito instantáneo, la frivolidad, la comodidad, el individualismo y la alienación atraviesan todos los estratos sociales en forma transversal. Todo gobierno serio y dispuesto a dar una lucha frontal para mejorar las condiciones de vida de la población y promover la revolución cultural se tendrá que meter con los grandes medios de comunicación. Que no son otra cosa que grandes empresas con fines de lucro, mucho más interesadas en el marketing y en promover el consumo inconsciente, que en impulsar contenidos culturales que ayuden a la gente a ser más libres e independientes respecto al mercado y sus prácticas.
Vivimos bajo una dictadura mediática alienante. Si no fuera así, como se justifican 8 o 10 horas por día de contenidos banales, chabacanería chismes y pavadas. A eso hay que sumarle la publicidad y las noticias catastróficas, el recorte policial, las novelas, etc. ¿Qué queda para la cultura, el desarrollo de la conciencia y la sensibilidad? Casi nada.
Por eso reclamamos una intervención enérgica por parte de los gobiernos, a fin de limitar este tipo de contenidos. No se trata de impedirlos, cualquiera es libre de atentar contra su salud mental y tiene el derecho a idiotizarse, pero también debe tener derecho a probar otra cosa, a tener un espectro más amplio de contenidos y propuestas para ver y oír. Lo que reclamamos es que haya más equilibrio, que la flecha de las propuestas radiales y televisivas no esté tan sesgada para el lado de la tilingería, la banalidad y el consumismo. ¿Podrá ser?
También deberá de haber más control respecto a los cyber y a los juegos electrónicos a los que acceden nuestros niños. Muchos cyber no tienen ningún tipo de filtro para prohibir el acceso a páginas peligrosas, sobre todo a pornografía (20% de las páginas Web son pornográficas). Y muchos juegos electrónicos se basan en formatos que promueven explícitamente la criminalidad, la violencia y la muerte. Es decir, aquí tenemos una fuente de antivalores peligrosísima que actúa con el camufle del entrenamiento. ¿Por qué nadie hace nada ante esto?
La clase media está mayormente afectada por la sobreexplotación, sobre ella recaen la mayoría de los impuestos y la presión consumista. Como resultado se manifiesta una tendencia reaccionaria hacia los pobres, al mismo tiempo que se idolatra y persigue el modo de vida de las clases más acomodadas. Es una lucha por mantener un status y una ilusión de ascender en la escala social por la vía de los ingresos económicos y la posesión de vienes materiales. No queda tiempo para reflexionar, sensibilizarse y trabajar en proyectos colectivos que ayuden a construir una sociedad mejor. El sistema ha logrado compartimentar y aislar también a este sector por medio de sus dispositivos económicos y la cultura mediática. Abundan los casos de personas que trabajan 10 o 12 horas por día y si les queda algo de tiempo y energía lo dedican a mirar TV, chatear, mandar mensajes con el celular, leer el horóscopo, etc. Esas personas están abstraídas, estresadas y alienadas y no encuentran el camino para librarse de esa situación. Lo peor es que están creídas que la solución es de tipo individual y hasta cuasi-mágica. Algunos se encomiendan a religiones inescrupulosas que ofrecen el milagro instantáneo, otros se abrazan a los vicios, recurren al tarot y cualquier clase de escape que les prometa la ansiada liberación. ¿Qué se puede hacer ante esto? Desacelerar, tratar de juntarnos, reflexionar, cooperar, involucrarnos en proyectos colectivos que promuevan la mejora de la sociedad, convencer a otros para participar honesta y desinteresadamente Nada da más satisfacción que ayudar a los demás, que socializar los problemas y unirnos para reclamar cambios en las cosas que están mal. En definitiva luchar, luchar juntos, militar por la vida, vivir por fuera de los mecanismos perversos de la sociedad de consumo. Hay mil formas: sociedades de socorro, protectoras de animales, sindicatos, etc. Es practicar la solidaridad y el compromiso social. Ayudando a otros también nos ayudamos a nosotros, estamos todos en el mismo barco que hace agua por todos lados. Pero no solo se trata de poner alivio a las yagas que va provocando el sistema, para que éste siga actuando sin sobresaltos, se trata también de reclamar para cambiar, porque sabemos que otro mundo es posible y porque no queremos ni aceptamos la basura que nos quieren hacer comer todos los días. Compasivos y solidarios sí, pero no idiotas y resignados. Acción, reflexión, conciencia y lucha, esa es la consigna.
Con cada pequeña acción de reflexión y lucha que hagamos en este sentido le estaremos asestando un nuevo golpe al sistema avanzando hacia su sustitución por algo merecidamente mejor. Y al hacerlo, créanlo, nos sentiremos útiles y liberados.
Boris Caballero

sábado, 6 de febrero de 2010

Las propuestas de matemáticas a través del tiempo

Conociéndome una buena amiga me madó el siguiente mail y me pareció una forma muy graciosa de autoevalurarnos en las propuestas de enseñanza de matemáticas que aplicamos...
Se los dejo y espero que los haga pensar y reirse como a mí.

Como han cambiado las cosas......

1. Enseñanza de matemáticas en 1950:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00. El costo de producción de ese carro de leña es igual a 4/5 del precio de la venta.
¿Cuál es la ganancia?

2. Enseñanza de matemáticas en 1970:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00. El costo de producción de ese carro de leña es igual al 80% del precio de la venta.
¿Cuál es la ganancia?

3. Enseñanza de matemáticas en 1980:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.00.
¿Cuál es la ganancia?

4. Enseñanza de matemáticas en 1990:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.00. Escoja la respuesta correcta que indica la ganancia:
( ) $ 20.00 ( ) $40.00 ( ) $60.00 ( ) $80.00 ( ) $100.00

5. Enseñanza de matemáticas en 2000:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.00. La ganancia es de $ 20.00.
¿Es correcto?
( ) Si ( ) No

6. Enseñanza de matemáticas en 2009:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.00. Si Ud. sabe leer coloque una X en los $ 20.00 que representan la ganancia.
( ) $ 20.00 ( ) $40.00 ( ) $60.00 ( ) $80.00 ( ) $100.00

martes, 5 de enero de 2010

¿Será la Homeschooling una buen opción educativa?

Homeschooling: Educación en el Hogar

Concepto: Movimiento de educación y formación en el propio hogar que gana cada vez más adeptos en los EEUU y en el mundo

Les dejo un artículo extraído de revista.libertaddigital.com que defiende esa modalidad eduativa para que la analicen, por lo pronto me reservo la opinión hasta tener otras fuentes de consutla y experiencia...

"Educación en casa"

"El homeschooling es un movimiento en expansión en EEUU, donde ya hay más de un millón y medio de niños que están siendo educados en casa. De hecho, en España todos los padres se dedican, en cierta medida, al homeschooling hasta que endosan sus hijos a un jardín de infancia o la escuela primaria. Los niños aprenden con los padres a caminar, a hablar, a leer y, en buena medida, a escribir.

La educación en casa parte, pues, de la idea de que extender esa formación hasta edades más avanzadas es sumamente beneficioso para los niños. De hecho, en EEUU la formación, tanto cultural como moral, de los homeschooled es infinitamente superior a la de los alumnos de la escuela pública o privada. Como nos explica Pablo Molina en su excelente análisis del tema, "en una de las investigaciones más exhaustivas realizadas al respecto, los escolares educados a través del Homeschooling en el Estado de Pennsylvania acreditaron una media de percentil 86 en lectura y un percentil 73 en matemáticas, tomando como percentil 50 la media nacional del sistema estatal". En la práctica es bastante frecuente encontrar a homeschooled recibiendo galardones nacionales por su inteligencia, preparación y cultura.

Recientemente, Kelly Kuerstein ofreció en nuestro país una serie de charlas en las que animaba a los padres disconformes con el adoctrinamiento de la LOE a practicar el homeschooling. Kuerstein relató alguna de las hazañas de la enseñanza en casa: "En EEUU, universidades como Harvard, Yale, etcétera, buscan a sus alumnos para que ingresen (...) a edades más tempranas, entre 15 y 16 años (…) Uno [de sus hijos] tradujo La Eneida a los 12 años, mientras que otro, a los 15, estudia Biología a nivel universitario".

El homeschooling es, por otro lado, mucho más barato que las escuelas públicas o privadas. La mayoría de los materiales necesarios se encuentra disponible gratuitamente en la Red –los recursos son innumerables: basten tres ejemplos en inglés (I, II y III) y uno en español–, y los padres pueden combinar el trabajo con la educación de sus hijos. Es habitual que varias familias con unos mismos valores morales establezcan sistemas rotatorios para dar las clases.

La crítica más habitual que suele hacerse a este método de enseñanza es la falta de socialización de los hijos. ¿Dónde encontrarán amigos si no acuden en manada a la escuela? Sin embargo, la objeción carece de fundamento. Algunos estudios recientes, como el del National Home Education Research Institute, han descubierto que los homeschooled son más sociables, entusiastas y extravertidos que los alumnos de las escuelas convencionales.

La educación pública segrega a los niños por edad, y el abuso escolar es harto habitual. Los alumnos están obligados a acudir a unas aulas donde pueden ser maltratados e insultados por grupos de jóvenes excluyentes. Si de algo no puede presumir la educación pública es de ser un espacio de concordia, integración y amistad.

El homeschooling permite combinar una excelente formación académica con un entero desarrollo moral. Los niños no sólo aprenden más y mejor, sino que son educados a la luz de las convicciones morales de sus padres. Una sociedad libre requiere de individuos libres, y la libertad pasa por reforzar los vínculos voluntarios y naturales, como la familia, frente a las cadenas totalizadoras del Estado.

Tras la LOE, quedan incluso más patentes las pretensiones absolutistas de nuestros políticos. Ya sea a través de la escuela privada o, preferentemente, de la enseñanza en casa, hemos de evitar que el Estado, tal y como pretendía el partido comunista ruso, nacionalice a nuestros hijos." Autor original Juan Ramón Rallo

lunes, 4 de enero de 2010

Un visión distinta de la educación privada

¿Será la educación privada la alternativa más conveniente para una eduación más equitativa y más libre?

Antes que nada me gustaría aclarar que el siguiente artículo no es de mi autoría, que lo encontré en una noche de insomnio mientras navegaba por la red y me pareció interesante. He ejercido como docente tanto en el ámbito privado como en el público y encuentro en dicho artículo elementos que nos pueden beneficiar en nuestra labor y visión como docentes... Es bueno escuchar varias campanas y ver las cosas desde distintos puntos, hace varios años un buen profesor me enseñó que el mejor modo de llegar a una conclusión acertada es analizar las posturas antagónicas y divergentes.
Como hijo de la escuela pública, docente de vocación y lector asiduo de temáticas relacionadas a pedagogía y políticas educativas, me resultó sumamente interesante, dejando a un margen por supuesto, un montón de aspectos tendenciosos que no vienen al caso y con los que yo no estoy para nada de acuerdo. Lo que quiero decir es, que si bien con algunos conceptos y opiniones que se exponen en éste no estoy de acuerdo, considero que se debe leer el siguiente con una mente abierta y un ojo crítico, lejos de toda posición partidaria que uno tenga y que el autor deja ver muy claramente, cosa que hubiera sido mejor omitiera para evitar predisposiciones subyacentes…
Es bueno aclarar el concepto de libertad y de derecho a la educación que se plantea en España y que entiende que para ser libre e igualitaria debe no sólo brindar el mismo tipo de educación a todos sino también la posibilidad de variar dentro de ella. Es decir, que el Estado debe brindar condiciones a los padres que les permitan elegir para sus hijos una educación pública (como la que conocemos en Argentina, Uruguay y otros países de América) y también una educación privada, que podrá ser subvencionada (costeada) por el Estado para aquellos que no cuentan con los medios para pagarla. He hallado en este planteo una visión mucho abarcativa y múltiple al concepto de libertad y derecho a la educación.


Les dejo con un fragmento del artículo de Juan Ramón Rallo publicado en la revista.libertaddigital.com con el título "Por una educación privada y libre":

"La escuela privada"

"La alternativa más obvia a la escuela pública es la privada. Por escuela privada entiendo aquella institución absolutamente separada del Estado, tanto en el aspecto financiero como programático. La concertada, aunque en muchos casos presenta un grado de apertura y libertad mayor que la pública, sigue en la práctica subordinada a la regulación pública, en tanto buena parte de sus fondos los obtiene del Estado.

La escuela privada es superior a la pública tanto en libertad como en calidad. Los padres pueden elegir los colegios privados que mejor representen y difundan los valores en que quieren educar a sus hijos. No hay necesidad de homogeneizar e igualar a todos los alumnos. Cada familia tiene la opción y la libertad de elegir la formación de sus hijos.

Así mismo, poca gente discute –ni siquiera los izquierdistas– que la calidad de la escuela privada es superior a la de la pública. Generalmente, la izquierda suele explicar esta diferencia por la mayor dotación de medios de las privadas: si la escuela pública dispusiera de la misma cantidad de fondos, sostienen, obtendría resultados equivalentes a los de la privada.

Olvidan, claro está, que el gasto en educación no ha dejado de incrementarse durante las últimas décadas, parejo al radical empeoramiento de la calidad en la escuela pública. En realidad, la diferencia fundamental entre la escuela pública y la privada no es la cuantía de los recursos, sino el origen de los mismos. Cuando un empresario quiere obtener dinero debe ofrecer un producto de calidad que sirva al consumidor. Cuando el Estado quiere obtener dinero, le basta con subir los impuestos.

Un empresario privado está siempre buscando mejores profesores, mejores materiales y mejores métodos docentes. Los profesores, a su vez, se ven compelidos a mejorar y a aprender continuamente. En este proceso competitivo, los padres van seleccionando aquellos colegios que, a su juicio, tienen mayor calidad. Los peores empresarios y profesores quiebran, liberando medios y recursos que serán aprovechados por los mejores empresarios y profesores. En el mercado opera un círculo virtuoso que va mejorando día a día la educación de los individuos.

Por el contrario, la educación pública se preocupa más por granjearse el apoyo de los políticos. Sus clientes no son los padres, sino los burócratas. Es más: lejos de perseguir la superación, las escuelas públicas tienen obvios incentivos para empeorar. Si un colegio público es eficiente, automáticamente verá recortados sus fondos, que irán a parar a otros centros "más necesitados". En el sistema público conviene emprender grandes e improductivas inversiones para recibir ingentes sumas de dinero. Los directores que reducen costes ven disminuida su financiación.

Los profesores, por su parte, son funcionarios que tienen asegurado el puesto de por vida. No necesitan realizar un buen trabajo, ni mejorar su formación continuamente. Al profesor funcionario le basta aparentar que enseña a los alumnos, no necesita hacerlo realmente. Tal y como decían en los obreros de la URSS: "Ellos hacen como que nos pagan y nosotros hacemos como que trabajamos".

La educación pública padece un círculo vicioso de degeneración: control político, despilfarro gestor y contratos vitalicios. Todos los componentes para minimizar el esfuerzo y maximizar la financiación. Cuanto menos se trabaja, más excusas hay para pedir fondos. La quiebra en el sistema público es imposible, por muy malo que sea un colegio y su administración.

A pesar de las indudables ventajas de la escuela privada sobre la pública, los izquierdistas suelen justificar a ésta aduciendo razones de equidad. Sin la escuela pública, aseguran, no hay igualdad de oportunidades. Los pobres sólo podrían optar, en todo caso, a escuelas privadas de muy baja calidad.

Por desgracia para su verborrea, el profesor James Tooley se ha encargado de derrumbar estos mitos, que no por muy divulgados son menos falsos. Tras varios años de investigación en el Tercer Mundo, Tooley ha concluido que incluso los habitantes más pobres de los países más pobres tienen acceso a una educación privada de calidad, al menos, tan alta como la de la pública.

En concreto, en estos países más de dos terceras partes de los alumnos acuden a escuelas privadas. El gasto de dichas escuelas para pobres oscila entre el 7 y el 12% de la renta familiar mensual. En la mayoría de los casos, además, la calidad de las escuelas es superior a la ofrecida por la educación pública.

Si en el Tercer Mundo incluso los más pobres tienen acceso a educación privada de calidad, ¿acaso alguien duda de que en España, una vez se nos hubieran devuelto los impuestos que dedicamos a financiar una educación pública manirrota, también los más desfavorecidos (que, en todo caso, son más ricos que los ricos de esos países) tendrían acceso a una educación privada de calidad? La respuesta es evidente para todo el mundo salvo para aquellos que están empeñados en utilizar el sistema público de educación para adoctrinar a los españoles." (ver artículo completo)

Sólo deseo agregar a modo de reflexión que me gustaría trabajar con niños de condiciones sociales muy carenciadas que asisten a escuelas públicas en las condiciones físicas que he trabajado en los colegios privados
Espero vuestros polémicos comentarios...
Carlos García

lunes, 28 de diciembre de 2009

Nuevas escuelas de tiempo completo

Lo que se viene: Nuevas escuelas de tiempo completo: un calmante para un paciente grave


Con el advenimiento de tiempos electorales surgen como es costumbre algunas promesas de cambio y algunas propuestas recicladas respecto a los distintos temas que componen la realidad nacional de nuestro país.

Por supuesto que es poco lo que se puede escuchar en materia de ideas y proyectos en este tiempo, apenas algunos titulares que se filtran entre el griterío, los cantitos y las descalificaciones a granel. El debate y la discusión profunda e inteligente de las ideas ha sido sustituido por el marqueting y el los eslóganes vacíos de contenidos; los electores se asemejan más a hinchas de fútbol que a ciudadanos pensantes. En este panorama y en materia de educación, se manejó por los distintos candidatos presidenciales la creación de nuevas escuelas de tiempo completo. Algunos hasta incluso se animaron a dar un número, entre cuatrocientas y quinientas desparramadas por todo el territorio uruguayo, obviamente priorizando su instalación en las zonas de contexto sociocultural más desfavorable.

Ante la propuesta señalada y avizorando de que algo de esto se concretará en los próximos cinco años, cabe hacerse algunas preguntas: ¿cómo están funcionando hoy las escuelas de tiempo completo existentes? ¿Han cumplido medianamente con los objetivos que motivaron su creación en nuestro país (Plan Rama)? ¿Hasta que punto han dado respuesta al déficit educativo existente: rezago, ausentismo, vulnerabilidad social, etc.? Las nuevas escuelas de esta categoría, ¿funcionarán del mismo modo que las actuales?

En primer lugar, las escuelas de tiempo completo existen desde hace siglos, no es un invento nuevo y menos un invento uruguayo. Acá se decidió instaurarlas con el objetivo de contrarrestar las crecientes carencias educativas y culturales de una población urbana cada vez más empobrecida y marginal (la mitad de los niños uruguayos se sitúan por debajo de la línea de la pobreza). Realidad generada básicamente por políticas económicas neoliberales que profundizaron el éxodo campo-ciudad y el desmantelamiento de la estructura industrial del país, (mientras se inauguraban escuelas de tiempo completo, se cerraban fábricas y escuelas rurales). La escuela tradicional uruguaya estructurada para educar a niños de clase media o trabajadora dentro del marco de una sociedad medianamente integrada e integradora pasó a ser prácticamente inoperante a la hora de intentar educar a niños hambrientos, violentados y desestimulados, provenientes de los numerosos y crecientes asentamientos y tugurios urbanos de muchas ciudades del Uruguay.

La idea era y es retener a esos niños dentro de las instituciones educativas por un tiempo mayor al que normalmente se estila, esto es pasar de jornadas de 4 horas a jornadas de 8 horas, con el objetivo de alejar a los alumnos, en lo posible, de las influencias negativas de su propio entorno social. Cabe señalar que en el mismo sentido se estructuró el funcionamiento de escuelas de contexto sociocultural crítico (escuelas comunes con 4 horas de coordinación docente rentadas por mes) y los llamados maestros comunitarios (que entre otras cosas trabajan con las familias de alumnos vulnerados socialmente).

Esta contención asistencialista sólo tiene sentido desde el punto de vista social y educativo, si resulta en procesos de enseñanza y aprendizaje fructíferos, donde cada niño que transite por estas instituciones salga fortalecido intelectual, moral y físicamente, en pocas palabras que cada niño experimente un cambio positivo e indeleble en su personalidad. Entonces la clave era dotar a esas escuelas de una serie de recursos y un modo de funcionar cualitativamente superior. Teóricamente estas escuelas deben contar con espacios y ambientes cómodos y adecuados, y una serie de actividades diversas que incluyen la participación de docentes talleristas en diferentes áreas del conocimiento. Dispondrían entonces con taller de manualidades, enseñanza de idiomas, informática, educación física, educación artística, actividades audiovisuales, taller musical, 3 comidas diarias, más la participación de psicólogos y asistentes sociales. Todo esto como se dijo, contando con estructuras edilicias apropiadas y modernas y la participación de docentes con sólida formación académica. Groseramente descriptas, estas serían las condiciones ideales de funcionamiento de estas escuelas.

Pero hasta aquí la dulce melodía teórica instrumentada por políticos y tecnócratas; más allá de ella la realidad mostró situaciones bastante menos felices.

La gran mayoría de escuelas de tiempo completo funcionan sin contar con la totalidad de los docentes “especialistas” en las áreas señaladas. Esto se debe a que no hay personal calificado suficiente para cubrir los puestos vacantes y/o el salario que se les asigna es menguado. También está el vicio de las licencias, del que muchos docentes descomprometidos y/o superados por el multiempleo hacen uso y abuso, dejando horas vacantes que nadie toma.

Este problema lleva a que la propuesta educativa de estas escuelas se deteriore considerablemente, ya que resulta insostenible mantener a los niños 8 horas dentro de una institución educativa que ofrece actividades tediosas y repetitivas. Por tanto todo parece resumirse en un encierro institucionalizado, ya que estamos hablando de escuelas urbanas, escuelas que presentan una pobreza sustancial de espacios y ambientes naturales (parques, jardines, naturaleza), o la disponibilidad de vehículos para movilizarse fuera de las escuelas (paseos y salidas didácticas coordinadas).

Con todo y obteniendo los resultados más auspiciosos, en muchos casos los egresados de estas escuelas no logran tener éxito ni en el mundo laboral, ni en el mundo académico.

Significa que a pesar del esfuerzo empleado por parte de la Educación Pública para revertir estas situaciones de vulnerabilidad social, los resultados continúan siendo desalentadores, ya que no existe una estrategia global que abarque las distintas etapas de la vida de los seres humanos afectados, gravitando en las principales facetas que forman parte de su existencia. Si las escuelas de tiempo completo devuelven a sus egresados a las mismas condiciones estructurales de existencia (vivienda precaria, hacinamiento, violencia social, promiscuidad, hambre, etc.), no valdrá de mucho que estos hayan sido buenos o brillantes alumnos escolares, pues en definitiva siguen siendo muchachos pobres viviendo en barrios marginales. Adolescentes sin muchas posibilidades de continuar estudiando o en su defecto insertarse al mercado laboral. No se ha pensado en la etapa pos escolar de esos egresados de las escuelas de tiempo completo. Una vez salido de ellas, desaparece la contención social, las actividades planificadas, la enseñanza adaptada a sus condiciones, las tres comidas diarias y todo el afecto y comprensión brindados dentro del marco de la educación pública escolar. Precisamente, en la etapa más conflictiva de la vida, la adolescencia; estos muchachos son empujados al casi total desamparo social e institucional. De ahí los alarmantes niveles de ausentismo en educación secundaria (preámbulo de la delincuencia y los vicios sociales). ¿Cuál ha sido la respuesta estatal al problema? Las llamadas Aulas Comunitarias. Una especie de pre secundaria, donde los jóvenes desertores del sistema con problemas de adaptación, ausentismo, baja calificación y conducta desajustada tienen la oportunidad de cursar algunas asignaturas en un régimen flexible en cuanto a horarios y exigencias académicas. De este modo por ejemplo, madres adolescentes, jóvenes que trabajan, etc. tienen la oportunidad de volver a reinsertarse en la educación formal luego de aprobar los cursos impartidos en estas Aulas Comunitarias. Este formato de educación no formal está regenteado por las cada vez más omnipresentes ONGS, que captan recursos económicos y ayuda estatal, muchos de los cuales se destinan a sueldos de tecnócratas y burócratas que comúnmente “trabajan” en estas organizaciones “sin fines de lucro”. Si bien no se tienen cifras oficiales en cuanto al impacto de las Aulas Comunitarias en el problema de la deserción de los estudiantes en secundaria, creemos que este ha sido muy débil, ya que las cifras de deserción en educación secundaria formal, no muestran cambios significativos al respecto.

Ante este panorama se nos ocurre formular desde este espacio una idea fuerza, una propuesta concreta cuya viabilidad podría ser estudiada a futuro.

No es una idea que va en el sentido de la adaptación al sistema, o de poner nuevos parches para atenuar las consecuencias más graves del mismo. Sino que se trata de una postura ofensiva, que apunta a una verdadera revolución cultural y a un cambio social de fondo en los modos de vida de las personas.

Se trata de la educación secundaria integral y popular, que abarcaría básicamente 3 tipos de instituciones nuevas. Liceos de horario extendido con un régimen de seminternado para un sector de la población estudiantil (el más vulnerado socialmente), donde los alumnos además de contar con las asignaturas comunes, tendrán alimentación adecuada, actividades deportivas y culturales, salas de estudio, habitaciones y todos los implementos necesarios para poder estudiar en forma realmente gratuita (algo así como una beca completa). A cambio se exigirá al alumnado dedicación completa, disciplina y ciertos niveles mínimos de desempeño académico.

Con un formato similar también es posible instaurar escuelas de artes y oficios, con régimen de pasantías para estudiantes avanzados y egresados.

Así mismo, para jóvenes infractores con antecedentes delictivos y problemas de adicciones deberán crearse Colonias Productivas. Las mismas funcionarán en el ámbito rural (los viejos edificios de las escuelas rurales cerradas serían ideales) y en ellas no sólo se enseñarían asignaturas teóricas, sino que se complementarían con actividades productivas, oficios varios y deportes. En este caso el aspecto disciplinar será más riguroso pudiéndose contar con instructores militares para dichos efectos. El personal docente trabajará en forma rotativa, a los efectos de no quedar aislado de su ámbito familiar por períodos prolongados de tiempo, y recibirá una remuneración sensiblemente superior respecto a los profesores comunes. Los primeros egresados de esas colonias podrían ser futuros instructores y mentores de nuevas colonias, ayudando a reproducir las experiencias exitosas, o podrían integrarse a distintos emprendimientos productivos cooperativos y autogestionados con apoyo estatal.

Junto con esto, se deberá seguir intensificando la descentralización de carreras técnicas de nivel terciario, apoyándose estas en la educación a distancia y los cursos semipresenciales. La actual y todavía insipiente descentralización de la Universidad, junto con la creación de centros regionales universitarios en distintos puntos del interior del país es algo altamente positivo que apunta a la democratización de la educación; y con lo cual obviamente estamos todos de acuerdo.

En todas estas nuevas instituciones (y en las viejas también) se deberá poner especial énfasis en la formación de valores y la diagramación de un “espíritu comunitario” que supere los afanes individualistas de la sociedad de consumo, a su vez irán incorporando el valor del trabajo como eje vertebrador de todas las experiencias estudiantiles, en ese sentido la mancomunión de trabajo manual e intelectual será fundamental para ir borrando definitivamente la falsa dicotomía implantada por la ideología burguesa, tan proclive a la discriminación y al burocratismo. Deberán colaborar con este proyecto otras instituciones y sistemas pertenecientes a la órbita estatal (Salud Pública, Universidad, Ministerio de Defensa, Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca, etc.). Para evitar derroche de esfuerzos y recursos lo más indicado es instrumentar planes pilotos, con evaluaciones permanentes a los efectos de realizar los ajustes y correcciones correspondientes. Para luego dar lugar al desarrollo del plan en forma masiva.

Por supuesto, que si los cambios a nivel social se producen (eliminación de la pobreza y la indigencia, pleno empleo, viviendas dignas, acceso universal a los servicios básicos, etc.) mejorando las condiciones estructurales de las comunidades en forma sustancial; este tipo de instituciones podrían mutar a formas de integración y funcionamiento menos asistencialistas.

En definitiva se trataría de un gran esfuerzo económico y humano profundo y radical, que deberá estar inscripto en el marco de un nuevo tipo de sociedad en formación. La educación no puede actuar sola como una isla, si las demás condiciones sociales no acompañan el accionar educativo. La educación es un subsistema dentro del gran sistema que es la sociedad, por tanto se deben operar cambios dentro de todos los ámbitos sociales para que la educación logre sus cometidos en un escenario donde se den amplios consensos (en los que estarán excluidos los que quieren mantener todo como está, para perpetuar los privilegio de siempre), y un plan coordinado con objetivos claros y metas precisas. No podemos como sociedad darnos el lujo de pervertir a nuestros jóvenes, o de otorgarles una educación que luego no redundará en posibilidades genuinas de éxito en el campo laboral. Pero tampoco nos convence la idea de preparar un ejército de técnicos y operarios calificados listos y a la orden de empresarios y empresas que guiados por el afán de lucro, incurren en prácticas de explotación y especulación que afectan la estabilidad laboral, las condiciones de trabajo, el medio ambiente y el desarrollo armónico de la economía y la sociedad.

Lo que se debería ayudar a formar, desde nuestra opinión, es un grupo creciente de jóvenes altamente calificados y creativos, con una sólida formación moral, un alto grado de sensibilidad social, y un compromiso irrenunciable por mejorar las condiciones de vida de toda la comunidad a la que pertenecen. Estamos hablando de una educación centrada en otros valores, que no son los de la sociedad capitalista actual, estamos hablando del surgimiento de nuevos hombres y mujeres para un nuevo tipo de sociedad, mucho más justa y armónica. ¿Estaremos dispuestos? Espero que si. Nuestros hijos merecen algo mucho mejor que esta cloaca contaminada llena de vicio y desesperanza que tenemos hoy como sociedad. Se impone hoy más que nunca, la revolución cultural, la supervivencia de las sociedades humanas y de la propia humanidad dependen de ella; no tenemos dudas de esto. Se lucha o se muere, no hay otra opción, ni tiempo que perder.

Boris Caballero

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Escuela 95 "España" , Maldonado Uruguay


martes, 1 de diciembre de 2009

Reforma Educativa en Uruguay

Del discurso reformista a la acción conservadora


¿Hasta que punto una serie de cambios dentro de determinado ámbito se pueden considerar reforma? Esta pregunta viene al caso debido a que en la realidad social y educativa se suceden cambios diariamente, pero son cambios superficiales dentro de unos parámetros preestablecidos. Algo así como un devenir previsible en el marco del estatus-quo imperante. Cositas, detalles que no afectan las variables duras de los sistemas.

Reformar significa dar nueva forma, modificar ciertas estructuras. Ni si quiera es sinónimo de cambio radical, de suprimir las bases de un sistema constituido y sustituirlas por otras. En pocas palabras, reformar no es hacer una revolución sino establecer ciertos cambios con un grado mínimo de trascendencia, modificando algunos parámetros y variables que operan en un determinada realidad.

La Reforma Educativa llevada adelante actualmente por parte de las autoridades de la educación en Uruguay, no parece tener siquiera el carácter reformista que pretende; más bien se inscribe en lo que podríamos denominar pretensiones teóricas de bajo impacto en la realidad educativa y en los problemas estructurales que esta presenta.

¿En qué consiste esta reforma educativa? Básicamente en una ley que crea más cargos burocráticos de cúpula (nuevas instituciones para evaluar y dirigir), una coparticipación de los gremios del ramo en las altas esferas del sistema, pero siempre en minoría, en otras palabras: un adorno inoperante que legitima una participación domesticada.

Esboza una autonomía y un cogobierno institucional sin muchas pretensiones, ya que no asegura recursos y potestades para que cada institución educativa establezca autónoma y participativamente un proyecto educativo potente, novedoso y viable. El centralismo sistémico continúa mandando y se advierte un ánimo de descentralizar y privatizar la obtención de recursos económicos por parte de cada institución, algo que por otra parte ya está en rodaje desde hace tiempo, sino pregúntenle a los maestros directores que se desviven haciendo beneficios para pagar los gastos mínimos de funcionamiento de su centro educativo.

Por otro lado, con la reforma también llegó un nuevo programa. Considerado por muchos como una muy buena construcción teórica, muy abarcativa y ambiciosa en cuanto a contenidos curriculares. Está inspirado en la llamada corriente de pensamiento crítica y se apoya en la didáctica globalizadora (conceptos claves constituidos por atributos interrelacionados) y en el concepto de educación integral.

Lo que se evidencia de inmediato es que el nuevo programa está concebido para implementarse en otras condiciones materiales, académicas, funcionales y temporales respecto a las hoy existentes.

Sin tener para nada en cuenta esto, se exigió empezar a trabajar con el nuevo programa, al mismo tiempo que lidiábamos y seguimos lidiando con los viejos problemas de siempre. Esto es, edificios y mobiliario en estado de vetustez y deterioro, falta de nuevas aulas y equipamiento moderno, carencia de material didáctico (libros, láminas, audiovisuales, etc.); falta de actualización y atraso académico de muchos docentes, ausencia de horas de coordinación y análisis rentadas para avanzar en la aplicación de propuestas institucionales y áulicas concertadas y potentes; más un continuo ambiente de tensión , violencia y pobreza que envuelve a la mayoría de los contextos sociales de las instituciones escolares, y cuyo epicentro principal son los propios alumnos y sus problemáticas cotidianas.

El resultado de todo esto es previsible: el intento bienintencionado de muchos docentes por enseñar nuevos contenidos adaptándolos a las condiciones de cada grupo clase, pero navegando siempre en la eterna mediocridad y falta de recursos. Lo que redunda en un magro impacto en la calidad de la labor educativa.

Es indudable que no se puede intentar cruzar el océano en una canoa por más que se lleven a bordo los manuales de un submarino nuclear. En otras palabras, ¿qué hacemos con un nuevo y ambicioso programa sino no existen las condiciones mínimas para su cabal aplicación? Dentro del marco de una reforma educativa, la elaboración de un nuevo programa tal vez sea lo más barato y hasta lo más sencillo si se contrata a técnicos calificados y solventes en cada área curricular. Conseguir que ese programa opere en la realidad y provoque un cambio sustancial en el ámbito de la educación pública es otra cosa, y demanda otros costos y otros esfuerzos que por el momento no se han dignado a emplear.

Boris Caballero

Los Deberes: ¿Herramienta didáctica o de tortura?

Aberraciones didácticas: Cuando los deberes domiciliarios se transforman en instrumentos de tortura y represión


Antes de comenzar a exponer la siguiente reflexión quiero dejar en claro que no estoy en contra de las tareas domiciliarias (deberes) y que considero que tienen una utilidad didáctica para los docentes y formativa para los alumnos, cuando son bien aplicados. A lo que sí me opongo es a los excesos y al mal uso de dicho recurso…

“¡Manuel, son las once de la noche y todavía sigues con eso!”
“¿Pero tú qué haces en clase?”
“¿Cómo que no sabes como hacer este problema?”
“¿Qué te pidió qué….? Y a esta hora nos lo vienes a decir…”
“A ver Raquel cuántos deberes tenemos para hoy….”

Seguramente muchas de estas y otras frases más habrán sido pronunciadas por los padres y escuchadas por nosotros, ya no desde el rol docente sino desde el rol de adultos responsables en el hogar…
Es importante que los alumnos aprendan a ser responsables y que cumplan con tareas específicas. Pero qué sucede cuando estas tareas insumen largas horas y complejas búsquedas:
“Recorta y pega 20 palabras con la terminación ‘bunda’. Realiza 10 operaciones combinadas. Resume por escrito el capítulo primero del libro ‘El Principito’… ”.
¿Cuál es el propósito de los deberes? Como docente siempre me lo he planteado y considero que los deberes pueden cumplir varios fines:
Reafirmar conocimientos
Crear hábitos de estudio
Fomentar la autonomía
Evaluar la compresión de lo abordado en clase
Ejercitar los conocimientos
Indagar ideas previas
Y otros fines más
Pero de ningún modo los deberes deben ser, a mi criterio, una forma de castigo, y menos sucesivamente. Tampoco han de ser tareas inconclusas de clase y ejercicios no resaltos por falta de tiempo y menos por falta de compresión que requieran la ayuda del docente. Los padres han de apoyar a los hijos en sus aprendizajes pero no son profesionales de la educación y no siempre saben cómo hacer para ayudar a sus hijos a comprender la aplicación de un nuevo conocimiento. A qué me refiero, no debemos usar las tareas domiciliarias como una herramienta para adelantar lo que no se pudo dar en clase, o para concretar los conceptos, eso es descalificarnos como docentes y poner en los padres un peso que no corresponde, además de crearles ciertos conflictos. Los padres deben en cambio apoyar a sus hijos afectivamente, velar por que sean responsables y cumplan con sus tareas, pero no ser docentes particulares para explicar aquello que el maestro no pudo en clase o no supo cómo con aquel alumno… Eso nos juega en contra a los docentes y lo que es peor actúa como obstáculo didáctico frente al proceso de aprendizaje de los alumnos. Genera rechazo individual y colectivo, disgusto por el estudio y un sentimiento de desagrado y displacer frente al fenómeno de la enseñanza secular.
Tengo dos hijos y en ningún modo pretendo ser el maestro de ellos, claro que no reparo en enseñarles algunos o varios conceptos, pero de un modo distinto, no desde mi rol como docente. La enseñanza paternal o maternal (familiar) sigue procesos didácticos muy distintos puesto que se basa en vínculos de tipo afectivo y más subjetivo; en cambio el aprendizaje que imparte o que favorece el docente es de tipo más impersonal y objetivo (aunque no totalmente) y puede ayudar al alumnos a la concreción y construcción de un pensamiento más racional y científico, por decirlo de algún modo, tal vez la palabra exacta sea más secular.
Además es el alumno el que debe sentir la exigencia del docente –de acuerdo a sus capacidades y su edad- hacerse responsable de sus tareas y no sus padres. Pero si enviamos al hogar tareas domiciliarias que sólo con la ayuda adulta puedan ser concretadas o que requieran una amplia carga horaria, depositamos la responsabilidad en los padres y creamos dependencia en los alumnos.
Nunca me he opuesto a que los alumnos reciban ayuda de los padres con sus deberes, lo dejo a su libre elección y decisión, pero me aseguro de que los deberes que envío puedan ser concretados por los alumnos autónomamente y por sobre todo que no ocupen un espacio familiar y afectivo fundamental.
Vivimos en tiempo difíciles para ser niños, excesivos horarios, complejas relaciones familiares… Si uno no tiene tiempo para estar recostado sobre el césped mirando un ave volar en el cielo durante niñez, ¿cuándo lo tendrá entonces? He visto muchos niños estresados a lo largo y ancho de este planeta, niños sobre cargados. No quisiera que los deberes que envío signifiquen un peso que aumente ese estado. Además en muchos casos pueden privar a los padres responsables y preocupados de momentos únicos con sus hijos, momentos que nosotros no les podemos dar y que hacen a la educación afectiva y emotiva de la familia. Soy un defensor del valor que tiene la familia en el crecimiento de un niño, ya sea que esta se componga por ambos padres, por un solo abuelo, etc.… Es en el hogar donde se construye en ser pleno y ninguna institución puede suplantarlo. Puede que ese hogar no sea el que debería ser, pero si fuera así el exceso de tareas domiciliarias tampoco lo favorecerá, sino que por el contrario podrá significar una herramienta para aumentar la frustración y el dolor emocional del niño.
Pongamos dos ejemplos claros y antagónicos:
Alejandro es un niño, que pasa poco tiempo con sus padres debido a sus excesivos horarios de trabajo, cuando ellos llegan por la noche comienza la “guerra” para que Alejandro concrete los deberes. Siempre hay muchas tareas y sus padres esperan que sea responsable y las realice sólo, también le exigen que sea buen alumno, el mejor de su clase y se enfadan muchísimo con él porque nunca acaba los deberes antes de que ellos lleguen… Comienzan los reclamos: “Trabajamos para darte la mejor educación y tú no eres capaz de cumplir tu obligación haciendo los deberes…”, “¿Qué es lo que sucede contigo?”. Ahora yo pregunto: ¿Qué le deja de positivo al alumno la tarea domiciliaria cuando esta experiencia didáctica se transforma en un conflicto afectivo familiar? ¿Y cuando sus padres acaban por resolverlas, tardes en la noche luego de varios retos? ¿A caso son favorables al aprendizaje? Pues si saben cómo que me lo hagan saber porque no les encuentro otro valor, más que el del castigo… un castigo más duro de lo que se puede ver a simple vista, más profundo y más perdurable en el tiempo que un plana de repetición a la hora del recreo (cosa que solemos criticar como caduca).
Segundo supuesto caso: Jonatan. A sus padres poco les importa lo que él hace y cómo le va en sus estudios, salvo cuando les llaman del centro escolar para comentarle una actitud disciplinar negativa de su hijo. Han asumido como ellos mismos lo dicen que su hijo es “menos capaz” o un “burro”- cosa equívoca y que deploramos como docentes, pero que ellos ven como tal- . Por lo tanto no pretenden más que Jonatan no los moleste mientras miran la televisión a la hora de los deberes del niño, es decir, que no los “embrome”… Jonatan, intentará realizarlos y una vez más los llevará incompletos. Aceptará que él es lo que sus padres y su entorno le dicen, pues no cuenta con la ayuda didáctica que necesita, se frustra una y otra vez. Un día se levanta y se dice “para qué seguir con esto”, acepta pacíficamente el regaño del maestro y la mala nota en su cuaderno por no terminar o hacer los deberes.
¿De qué modo favorecen las tareas domiciliarias en este último caso? ¿Son formativas o destructivas de un ser pleno y capaz?
Seguramente pensarán que estos casos son extremos pero hay muchos más y con matices más crudos…
Tal vez este artículo les suene algo exagerado o extremista, pues lamentablemente no lo es… Extremistas son aquellos maestro, docentes compañeros, que son capaces de enviar más de 10 deberes – tengo un buen amigo al que le han tocado 27 de un lunes para un martes- , no importan las razones, si trabajó o no en clase, si estudió o no para la lección… nunca se debe llegar a ese extremo, puesto que no cumple con el fin último o primero de la educación: la formación y el amor por cultivarla. De ningún modo los deberes pueden ni deben transformarse en instrumentos de represión…
Como entiendo los deberes, estos pueden ser favorables al aprendizaje. Personalmente los encuentro muy útiles para indagar ideas previas, reafirmar conceptos, aplicar técnicas de estudio y ejercitar en muchos casos. También en ocasiones me gusta mandarles un problema de esos que rompen la cabeza, pero uno y no cinco o seis de ellos. Jamás como docente pretendería que los padres hicieran mi labor, sí que me apoyaran en ella pero no que pasaran hasta altas horas de la noche tratando de enseñarles a sus hijos como dividir entre dos cifras. Cada alumno tiene su tiempo, y debe enfrentar sus desafíos, sus logros y sus frustraciones, para eso el maestro y el adulto responsable estarán; cada cual desde su rol han de ayudar… pero nunca se puede pretender que cumplan un rol que no les va. Les doy un ejemplo extremo. Como maestro he tenido alumnos que han pasado por la dura situación de perder a uno de sus seres queridos (incluso a una madre) mientras yo era su maestro, los apoyé en ese momento pero siempre tuve claro que no era mi tarea restablecerlo emocionalmente, yo era incapaz de brindarles la contención que necesitaban, sí ayudar, por supuesto y también tener consideración especial. Del mismo modo como docente no pretendo que los padres hagan mi tarea ni las de sus hijos, tampoco yo la de ellos. Pero para eso hay que ser concientes y adaptarse a las circunstancias. Hay casos especiales y extremos esos se consideran y se evalúan con los padres, puede que requieran de un docente de apoyo o de una mayor supervisión de los padres. Pero jamás puede ocurrir como sucede actualmente que decenas de niños asisten a maestros particulares para hacer simplemente los deberes, no por dificultad en el niño sino por exceso de tareas o lo que es peor por no haber tiempo en clase para explicarlas o abordarlas plenamente.
No quiero que un alumno me recuerde como aquel maestro que le frustró las vacaciones de invierno con una lista interminable de deberes, o que no pudo ir a casa de su abuela ese fin de semana porque tenía mucha tarea, ni tampoco que no tenga tiempo para jugar todos los días porque hay tantos deberes que no alcanzan las horas. Soy un defensor del juego y creo que es vital en la vida de un niño, sino miren nuestra sociedad y a dónde vamos, los adultos trabajamos y corremos de aquí para allá con el fin de tener más cosas, salir a más lugares y comprarnos más juguetes. ¿A caso no vivimos en una sociedad que quiere jugar y dejar de lado las responsabilidades? Por eso cada “cosa a su tiempo”, quien no juega tanto cuanto debe a la niñez, lo pagará el resto de su vida y su salud emocional depende grandemente de ello. Correrá entonces sin saber por qué, vivirá siempre bajo presión o tal vez optará por jugar todo lo que no le dejaron, transformándose en un irresponsable hedonista.
Que los docentes con nuestras propuestas domiciliarias no “robemos infancia”, pues esto no favorece al fin educativo en ninguna manera. ¿Qué hay de aquello de que los niños no son hombres en miniatura? ¿Por qué hemos de exigirles como tales?
Terminaré contándoles una reflexión que hizo un pequeño amigo de 10 años que tengo.
Estando en su casa inclinado sobre su escritorio, afanado en sus tareas al verme allí de pie junto a él se incorporó, me miró a los ojos y con esa espontaneidad que caracteriza a muchos de nuestros niños me interrogó. “Carlos, ¿qué hacen los maestros cuando llegan del colegio (escuela) a sus casas?”. Luego hizo una breve pausa y antes de que le yo contestara se respondió el mismo. “Ya sé, recostarse sobre el sillón, tomar algo y mirar la tele…”. Luego siguió varias horas más con sus deberes mientras yo estuve en su casa…

Este artículo quiero dedicarlo a dos pequeños amigos que tengo en un rincón de este ancho y basto mundo: Nel y Pierina. ¡Gracias por enseñarme tantas cosas!

Carlos García
Este artículo cuenta con derechos de autor puede ser copiado pero no se le puede otrogar auditoria propia

sábado, 7 de noviembre de 2009

Citas de Reina Reyes

"LAS EXIGENCIAS DE  LA TIERRA HACEN NECESARIO APRENDER: LA CONVIVENCIA HACE NECESARIO AMAR Y COMPRENDER"


" ES POSIBLE ALCANZAR LA LIBERTAD PARA HOMBRE Y PARA EL SISTEMA SOCIAL DEMOCRÁTICO: LA LAICIDAD ES EL CAMINO DE SU CONSTRUCCIÓN Y DE SU CONQUISTA"


LAICIDAD ES UNA MANERA DE ACTUAR RESPETUOSA DE TODAS LAS IDEAS.


"Cuando los alumnos requieren conocer el criterio del profesor, éste, si acepta la laicidad, no tiene ningún inconveniente en contestar, respetando todas las posiciones, porque es contraproducente negarse a tener y a dar una opinión en un conflicto en el que estamos todos comprometidos."


Conocer a fondo la propuesta de Paulo Freire

Me parece muy importante y muy rica la propuesta que realiza Paulo Freire además de muy actual y cercana


 

Les dejo algunas de sus obras en versión virtual para que las puedan tener a mano y darles una leída cada tanto:

viernes, 6 de noviembre de 2009

El Ámbito de la Estufa

Ahí estaba rodeada de sus alumnos entorno a la estufa. El las brazas calentaban el aula pero ella sabía entibiar el alma. Todos le escuchaban con atención, esperando la sorpresa o el relato que cada día les ofrecía… A veces usaban el mapa, otras veces libros ilustrados, láminas, títeres o un sencillo relato; la clave era como ella lo presentaba, el modo en que se sentaban todos en rueda sobre la alfombra mientras el fuego los alumbraba. Poco a poco recuperaban el color en sus rostros luego del frío de la caminata mientas escuchaban con atención y participaban.
Su didáctica era sencilla pero al mismo tiempo profunda y muy constructiva, todos tenían un espacio, repasaban juntos las responsabilidades del día, las metas planificadas y en ocasiones era el momento para tratar aquel asunto del que todos sabían y nadie quería hablar. Ella aprovechaba bien ese espacio para enseñarles de distintas áreas no dejaba a un lado su rol docente, pero lo hacía de un modo tan natural como entretejido entre sus palabras… Era un momento único, el que más disfrutábamos del día, allí los planes no ahogaban, la calificaciones no se imponían y pero el acto educativo persistía y la experiencia formativa nos elevaba.
De todo lo que le vi hacer fue el ámbito de la estufa lo que más grabado quedó en mí, allí me sentí niño otra vez, alumno y protagonista también.
Así era como la maestra Laura recibía a sus alumnos en aquella escuela rural, así es como muchos maestros viven en el anonimato su pasión y su servicio, lejos de toda calificación, efectividad o puntaje que los pueda evaluar justamente… Sus alumnos le recordarán seguramente como yo le recuerdo y se verán más de una vez sentados alrededor de la estufa…